1 Corintios 6: juicios entre hermanos, santidad y el cuerpo como templo del espíritu santo
Exploramos 1 Corintios 6, abordando juicios entre creyentes, la inmoralidad sexual en la iglesia y la santidad del cuerpo como templo del Espíritu Santo. Un llamado a la integridad.


Minutos del episodio
- Introducción: Tiempos de Refrigerio Espiritual y 1 CorintiosLa locutora da la bienvenida, menciona la fecha y el estudio de 1 Corintios, capítulos 5 y 6, sobre pecados en la iglesia.
- El quinto propósito: ganar almas para CristoSe comparte sobre el devocional «Buenos Días Espíritu Santo» y el quinto propósito de vida: ser ganadores de almas a través del testimonio.
- Anuncios: Premios Palmera Awards y enseñanza sobre HalloweenLa locutora anuncia los Premios Palmera Awards en Madrid y un evento de intercesión y enseñanza sobre la fiesta de Halloween.
- El pecado en la iglesia de Corinto y hoySe retoma el estudio de 1 Corintios 5, el caso de inmoralidad, y se compara con pecados actuales en la iglesia como fornicación, adulterio y negocios ilícitos.
- Problemas legales entre creyentes (1 Corintios 6:1-3)Se inicia el estudio de 1 Corintios 6, cuestionando si los creyentes deben llevar sus disputas a tribunales seculares y la capacidad de los santos para juzgar.
- Los injustos no heredarán el reino de Dios (1 Corintios 6:9-10)La locutora lee la lista de pecados que impiden heredar el reino de Dios, advirtiendo contra la permisividad del pecado en la iglesia.
- Lavados, santificados y justificados (1 Corintios 6:11)Se explica cómo los creyentes han sido transformados por el lavamiento, la santificación y la justificación en el nombre de Jesús y por el Espíritu Santo.
- El cuerpo del creyente: templo del Espíritu SantoSe introduce el concepto del cuerpo como templo del Espíritu Santo, con un testimonio personal de la locutora sobre la realidad del Espíritu en su vida.
En este programa de Tiempos de Refrigerio Espiritual, la locutora continúa el estudio de la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios, una epístola doctrinal que aborda temas complejos y relevantes para la iglesia de entonces y la actual. Se hace un breve repaso del capítulo 5, que trató sobre las impurezas sexuales, ejemplificado con el caso de un joven que mantenía relaciones con su madrastra, una situación que la iglesia de Corinto estaba tolerando. Pablo, con autoridad, instó a la iglesia a actuar, incluso sugiriendo entregar a la persona a Satanás para la destrucción de su carne, pero la salvación de su alma. La locutora enfatiza la necesidad de ser guiados por el Espíritu Santo en tales decisiones y la importancia de pedir sabiduría, como Salomón, para aconsejar y no juzgar.
La reflexión se extiende a la actualidad, señalando que pecados como la fornicación, el adulterio, las perversiones sexuales, la masturbación, la pornografía, el alcoholismo, los negocios ilícitos y el robo siguen presentes en la iglesia. La locutora advierte contra la hipocresía y el uso de «máscaras» delante de Dios, recordando un sueño personal sobre caretas que se caían, revelando la verdadera naturaleza de algunas personas en la congregación. Se subraya que la iglesia debe ser un lugar de transformación para los pecadores, no de permanencia en el pecado, y que la verdad del evangelio debe ser predicada sin temor a las reacciones de la gente.
Problemas legales entre creyentes
El estudio profundiza en el capítulo 6 de 1 Corintios, que aborda los problemas legales entre hermanos en la fe. Pablo cuestiona: «¿Se atreve alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, a llevar el asunto a juicio ante los incrédulos y no delante del pueblo santo?» (1 Corintios 6:1). La locutora explica que Pablo no prohíbe el recurso a la ley en general, sino que desaconseja que los cristianos litiguen entre sí en tribunales seculares por diferencias que deberían resolverse internamente. Sin embargo, aclara que hay situaciones graves como el maltrato, el abuso infantil o la extorsión, donde es imperativo acudir a las autoridades seculares.
Se menciona el ejemplo de Moisés, quien delegó el juicio de casos menores para poder atender los más difíciles, ilustrando la necesidad de sabiduría y discernimiento dentro de la comunidad de fe. La locutora también resalta que los creyentes están llamados a juzgar al mundo e incluso a los ángeles, lo que implica una capacidad espiritual para resolver asuntos triviales entre ellos. Se hace hincapié en que nuestra ciudadanía está en los cielos, como se lee en Filipenses 3:20, y que las leyes celestiales deben guiar nuestra conducta, llevándonos a respetar también las leyes humanas, tal como Jesucristo lo hizo al pagar los tributos.
La herencia del reino de Dios y el pecado
La locutora aborda los versículos 9 y 10 de 1 Corintios 6, donde Pablo enumera una serie de pecados que impiden heredar el reino de Dios. La lista incluye fornicarios, idólatras, adúlteros, afeminados, los que se echan con varones (homosexuales), ladrones, avaros, borrachos, maldicentes y estafadores. La locutora advierte a los líderes de la iglesia contra la permisividad del pecado, recordando ejemplos bíblicos de quienes sufrieron las consecuencias de la desobediencia y la impiedad, como Saúl, Elí y sus hijos, y Ananías y Safira. Se enfatiza que la fornicación es un pecado contra el propio cuerpo, el cual es templo del Espíritu Santo, y se insta a quienes viven en fornicación a arrepentirse y poner su vida en orden a través del matrimonio.
No erréis, ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicentes, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. (Pablo, en 1 Corintios 6:9-10)
Se reitera que Dios ama al pecador, pero aborrece el pecado y el estilo de vida que arrastra al infierno. La locutora hace un llamado a la radicalidad en la fe, a no ser tibios, y a vivir una vida de santidad e integridad, sin máscaras, para agradar a Dios.
Lavados, santificados y justificados
El versículo 11 de 1 Corintios 6 ofrece un mensaje de esperanza y transformación: «Y esto erais alguno de vosotros. Pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el espíritu de nuestro Dios». La locutora explica que «lavados» se refiere a la regeneración espiritual, el nuevo nacimiento por la misericordia de Dios, como se menciona en Tito 3:5. «Santificados» alude a nuestra posición en Cristo, nuestra unión con Él y la confianza que debemos tener en nuestros hermanos en la fe. «Justificados» significa que nuestros pecados han sido perdonados y hemos sido declarados justos ante Dios, como se afirma en Romanos 8:33 y Romanos 4:5.
El cuerpo del creyente es templo del Espíritu Santo
Finalmente, se introduce el tema de que el cuerpo del creyente es templo del Espíritu Santo, un concepto que se desarrollará más adelante en el capítulo. La locutora comparte un testimonio personal sobre cómo el Espíritu Santo se hizo real en su vida. Después de un período de desesperación y de buscar al Espíritu a través de la lectura, experimentó un zarandeo espiritual que la llevó a un profundo arrepentimiento. En ese momento, oyó a Dios pedirle que pidiera perdón al Espíritu Santo y que le pidiera que entrara de nuevo en su vida. Desde entonces, el Espíritu de Dios se ha hecho cada día más real para ella, sellándola para no volver a caer en el pecado que la alejó de Dios. Este caminar diario con el Espíritu permite vivir una vida que agrada al Señor, reconociendo que no podemos hacerlo solos, sino que necesitamos su compañía, su presencia y su guía para ser instrumentos de Dios y ganadores de almas.
Puntos clave
- La primera carta a los Corintios trata temas complicados como la división y el partidismo en la iglesia, que siguen surgiendo en la actualidad. (Locutora)
- Una forma de ganar almas para Cristo es con nuestro testimonio, mostrando lo que éramos antes y lo que somos ahora con Cristo. (Locutora)
- Debemos pedir a Dios sabiduría para ser administradores de los misterios de Dios y servir a Cristo, como pidió Salomón. (Locutora)
- Nuestra ciudadanía está en los cielos, y las leyes que debemos vivir son las que están en los cielos, lo cual nos hace respetar las leyes humanas. (Locutora)
- El apóstol Pablo cuestiona que los creyentes lleven sus asuntos a juicio ante los incrédulos en lugar de resolverlos entre el pueblo santo. (Locutora)
- Hay situaciones que sí requieren ir a un tribunal secular, como el maltrato, el abuso de niños o la extorsión. (Locutora)
- Pablo advierte que fornicarios, idólatras, adúlteros, afeminados, homosexuales, ladrones, avaros, borrachos, maldicentes y estafadores no heredarán el reino de Dios. (Locutora, citando 1 Corintios 6:9-10)
- Dios advierte el pecado; si uno sigue pecando conociendo al Señor, es porque le gusta y no está dejando que Dios transforme su vida. (Locutora)
- Los creyentes han sido lavados, santificados y justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios. (Locutora, citando 1 Corintios 6:11)
- El Espíritu Santo sella al creyente para que nunca más vuelva a caer en el pecado que lo alejó de Dios. (Locutora, testimonio personal)
Citas bíblicas mencionadas: Filipenses 3:20 · 1 Corintios 6:1 · 1 Corintios 6:2 · 1 Corintios 6:3 · 1 Corintios 6:4 · 1 Corintios 6:5 · 1 Corintios 6:6 · 1 Corintios 6:7 · 1 Corintios 6:8 · 1 Corintios 6:9 · 1 Corintios 6:10 · 1 Corintios 6:11 · Tito 3:5 · Romanos 8:33 · Romanos 4:5 · 1 Corintios 6:12 · 1 Corintios 6:13 · 1 Corintios 6:14 · 1 Corintios 6:15 · 1 Corintios 6:16 · 1 Corintios 6:17 · 1 Corintios 6:18 · 1 Corintios 6:19 · 1 Corintios 6:20
Transcripción completa
Muy buenos días, muchas bendiciones. Bienvenidos a un nuevo programa de Tiempos de Refrigerio Espiritual esta mañana de viernes 23 de octubre de este año 2026, siendo las 11:03 minutos de la mañana, venimos a pues con este precioso programa de Tiempos de Refrigerio Espiritual a seguir hablando de esa preciosa carta o epístola a primera a, bueno, a los Corintios, en este caso la primera carta, donde Pablo está tratando temas bastante complicados dentro de la iglesia y que en la actualidad siguen surgiendo. Pecados como la división o la o el partidismo, ¿verdad? De yo soy de uno, yo soy del otro, yo No, somos de Cristo y a Cristo nos debemos y por Cristo vivimos y por Cristo existimos y por Cristo somos salvos.
Y hemos entrado en el capítulo 5 y 6 que tratan pecados también bastante vergonzosos y que se ven en medio del pueblo de Dios, como son las impurezas sexuales, la idolatría, la avaricia, la envidia, la codicia, los celos, todas esas cosas que actualmente se ven en la iglesia y estamos aprendiendo con Pablo con estas cartas doctrinales, como son la carta a los Romanos, a los Corintios, a Tesalonicenses, a Colosenses, ¿verdad? Eh, que son cartas que eh hablan a la iglesia.
Así que eh a los Gálatas, a los Efesios. Así que bueno, gloria a Dios, eh vamos a seguir en esta preciosa primera carta a los Corintios, capítulo eh 5, creo, si no estoy mal, no, el capítulo 6, el capítulo 5 lo terminamos ayer. Hoy vamos a entrar en el capítulo 6 y vamos a pues a seguir alimentándonos, ¿no? Con la palabra de nuestro Señor Jesucristo.
Eh, también dar la gloria al Señor porque hemos cerrado esta mañana con el devocional Buenos Días Espíritu Santo, donde estamos estudiando con un precioso libro, Una Vida con Propósito. Hemos llegado al último propósito, al quinto propósito por el cual hemos sido creados, que es el ser eh predicadores o ser evangelistas o o ser personas que ganamos almas para Cristo, ganadores de almas, ¿no? Independientemente que tengas un título o no, has sido llamado a ser ganadores de almas.
Y esta mañana aprendíamos que eh que una de las formas para ganar almas para Cristo es con nuestro testimonio. Con lo que éramos antes y lo que somos antes de Cristo y lo que somos ahora con Cristo, ¿verdad? Así que bueno, es de verdad que es precioso saber que no estamos en este mundo por un accidente, por una casualidad, sino que Dios ha tenido un propósito con nosotros desde la eternidad y hasta la eternidad.
Así que gloria a Dios, también ya estamos a nada, estamos a a unas a a bueno, a un día y y unas eh y unas horas o un día y y y y y medio, bueno, un día, una noche de esos de esa gala de los Premios Palmera Awards en la ciudad de Madrid. Mañana 24 de octubre, a partir de las 6 de la tarde en la Iglesia Nueva Vida eh allí en Colmenar Viejo, Madrid, estaremos en esa preciosa gala de estos primeros premios eh que se llevan a cabo en España para lo que es el mundo cristiano.
Así que bueno, esperamos que que sigan sigan estos premios avanzando y creciendo con el propósito para cual el Dios quiere quiso que se que se que se haga. Así que bueno, será un fin de semana precioso, paseando con la familia y conociendo mucha gente de Dios y saludando a muchos más que que conocemos. Así que bueno, eh es una bendición, ¿verdad? Es una bendición. También recordarte que para el próximo el último fin de octubre, el 31, a partir de las 10 de la noche y hasta las 3 de la mañana del domingo, eh primero de noviembre estaremos en un tiempo de intercesión y de enseñanza con la palabra acerca de esta fiesta llamada Halloween, que es una fiesta verdaderamente diabólica. Es una fiesta de pactos, de consagración, de invocar muertos y de y de y de donde muchos brujos pues también eh hacen sacrificios o hacen muchas cosas para llegar llegar a un nivel de más poder en lo que es el mundo de las tinieblas.
Pero a nosotros lo que nos interesa es poder enseñar que no hagas participar tus hijos ni participes tú de estas fiestas infernales y que si hay alguna eh algún grupo, alguna congregación que se llamen cristianos, que se llamen eh hijos de Dios, que realmente han sido redimidos por Jesús, no tienen que participar de esta fiesta tan diabólica, ¿verdad? Porque nosotros hemos sido llamados a reprender las tinieblas, ¿verdad? Así que bueno, gloria a Dios, vamos a estar ahí el 31 de octubre a partir de las 10 de la noche y hasta las 3 de la mañana y me van a estar acompañando los pastores Osvaldo Macías del Ministerio Un Comienzo con Jesús en Liria, el pastor William Perdomo de el Ministerio Remanente de Sion en Valencia y la pastora Merche o Mercedes Galarza del Ministerio Cristo y en su Proceso, también de la ciudad de Valencia.
Así que ahí vamos a estar para la gloria de Dios y esperamos que pues eh podamos ser de bendición y podamos eh pues seguir siendo usados por nuestro gran amigo y compañero el Espíritu Santo. Así que sin más y dándole las gracias al Señor, ¿verdad? Por su fidelidad, por permitirnos levantarnos en la mañana, eh poder presentar nuestro día al Señor, poder ir a trabajar, poder volver, cansados, sí, con sueño, sí, porque cuando tengo que trabajar en la mañana me levanto muy pronto, hago el devocional y termino el devocional y salgo para mi trabajo.
Entonces, pero hm siento mi corazón contento, o sea, eh bueno, están viniendo muchas respuestas de parte de Dios y y y eso me hace feliz, pero no sé, hay algo que viene que todavía eh eh no es que no lo sepa, pero que está allí y me tiene el corazón contento, ¿verdad? Me tiene el corazón eh alegre, eh no hay nada que pueda entristecerme. Eh, quizás son los premios, ¿no? Estoy estoy, sí, estoy nerviosa, estoy a la expectativa, eh estoy diciendo, uy, cómo va a ser, cuánta gente vamos a conocer, bueno, también voy a voy a estar con mi familia, eso eso es maravilloso.
Así que bueno, y y y voy a ir a una ciudad que amo, que amo. No sé, no sé si en algún momento Dios me lo permita, pero me gustaría retornar a Madrid, porque Madrid es una ciudad que amo, es una ciudad con la que soñé antes de venir a España hace ya 26 años largos. Soñaba, hay una preciosa alabanza de de Marcos Vidal que habla de Madrid y dice, "Bajo el cielo de Madrid." Y yo escuchaba esa esa esa canción y la escuchaba en en Holanda, que estuve en los Países Bajos, estuve un año eh un tiempo antes de venir a España y yo escuchaba esa esa canción y yo decía, "Yo quiero estar en Madrid, yo quiero estar bajo ese cielo de Madrid." Y realmente amo Valencia, amo la ciudad de Murcia, tengo grandes amigos en en estas ciudades, pero no sé, mi corazón me tira a Madrid. Digo, "Señor, en algún momento me dejarás volver a Madrid." Ahí, a a a bajo ese cielo maravilloso.
Pero bueno, mañana ya eh será una bendición eh estar estar por ahí eh y poder disfrutar ese precioso tiempo y y y y desconectar de de de de bueno, de tantas cosas, ¿verdad? Así que hay hay hay alegría en mi corazón, hay gozo, siento ahí como burbujitas ahí y digo, "Bueno, Señor, gracias porque el gozo viene de ti. Mi vida tiene que tener alegría porque el Dios que amo es un Dios que que tiene alegría." Así que, Padre, en el nombre de Jesús, muchas gracias por usarme y por permitirme cerrar esta semana con esta programación en directo, Señor. Gracias por esta penúltima
la semana de octubre. Vamos camino a la última, confiando que entraremos en ese nuevo mes de noviembre con fe, con esperanza, con gozo y de tu mano, amado Dios. Muchas gracias, Espíritu Santo, por poner un carbón encendido en mi boca. Señor, para que yo pueda seguir siendo mensajera de este evangelio que cambia vidas, que transforma vidas, que hace nuevas criaturas y que perdona multitud de pecados. Muchas gracias, Señor. Muchas gracias por tu fidelidad, Señor.
Padre, seguimos orando para que sigas mirando las naciones de la tierra. Mira Nigeria, mira nuestros hermanos en Cristo, cómo sufren, cómo padecen, cómo son perseguidos, asesinados. Pedimos que tu mano sea con ellos. Como en cada rincón de este mundo, Señor. Cada vida, cada familia que por causa de tu nombre, Señor, están sufriendo tantas cosas. Sé tú su paz, sé tú su gozo, sé tú su recompensa, Señor. Muchas gracias, amado Jesús. Muchas gracias, Señor. Y gracias por cada vida que está en audiencia. Tú conoces sus vidas, tú conoces sus corazones, conoces sus angustias, sus necesidades, sus frustraciones. También conoces sus alegrías. Conoces a los que están postrados en una cama, a los que están postrados en una silla de rueda, aquellos que no tienen ya esperanza de vida. Solo tú los puedes levantar, fortalecer y ayudar, Padre. Muchas gracias, Jesús, porque eres fiel y verdadero.
Gracias. Vamos a escuchar unas preciosas alabanzas y entramos ya en nada en ese capítulo 6 de Primera de Corintios.
(Música)
y necesito tu poder para vencer. Señor, no quiero que te alejes de mi lado, pues solo tú pudiste darme libertad. Cuando viví lejos de ti, yo fui una esclava. Mi alma te ofendía. Nada hacía sin quererlo, Señor. No fue mi fuerza, mi Señor, que me libró de esas cadenas. Por mi esfuerzo no bastó para aliviar todas mis penas. Fue por tu gracia incomparable. Tu gracia insuperable. Tu fuerte brazo, Señor, me alcanzó. Tu gracia me salvó.
Oh, no fue mi fuerza, mi Señor, que me libró de esas cadenas. Por mi esfuerzo no bastó para aliviar todas mis penas. Fue por tu gracia incomparable. Tu gracia insuperable. Tu fuerte brazo, Señor, me alcanzó. Tu gracia me salvó. Tu fuerte brazo, mi Señor, me alcanzó. Tu gracia me salvó.
(Música)
Si me faltan fuerzas para seguir. Si todos me abandonan, te tengo a ti. Acudo a tu presencia para calmar mi ansiedad. Y al toque de tu espíritu vuelvo a soñar. Si me faltan fuerzas para seguir. Si todos me abandonan, te tengo a ti. Acudo a tu presencia para calmar mi ansiedad. Y al toque de tu espíritu vuelvo a soñar. Y es que en tu presencia está el agua que refresca y el pan, el pan que me da vida y sana mis heridas. Y es que en tu presencia, mi Dios, encuentro mi refugio y calor. Encuentro la palabra que sana el corazón.
(Música)
Si me faltan las fuerzas, te tengo a ti. Si todos me abandonan, te tengo a ti. Acudo a tu presencia para calmar mi ansiedad. Y al toque de tu espíritu vuelvo a soñar. Y es que en tu presencia está el agua que refresca y el pan, el pan que me da vida y sana mis heridas. Y es que en tu presencia, mi Dios, encuentro mi refugio y calor. Encuentro la palabra que sana el corazón.
(Música)
Y es que en tu presencia está el agua que refresca y el pan, el pan que me da vida y sana mis heridas. Y es que en tu presencia, mi Dios, encuentro mi refugio y calor. Encuentro la palabra que sana el corazón. Eres mi refugio. Sana el corazón.
Locutora: Bueno, gloria a Dios, así es. No hay nada mejor y más maravilloso que la presencia de nuestro Dios. Vale la pena servir al Señor, vale la pena ser mensajeros de este evangelio tan precioso que cambia vidas, que transforma vidas, que llena corazones. Así que bueno, damos la gloria al Señor y que el Señor nos ayude a ganar cada día uno más para Cristo.
En el capítulo 5 alcanzamos a ver, bueno, lo vimos ayer, acerca de las impurezas y se trataba el caso de un joven que estaba teniendo intimidad con su madrastra, ¿verdad? Y que aunque eso es algo repugnante, es algo abominable, con la madrastra, con el padrastro o entre padres e hijos o eh, consentidos o no consentidos, eso es abominación entre hermanos, tíos y sobrinos, imagínate, Dios, Dios nos libre, ¿verdad? Eh, la iglesia estaba de alguna manera eh, dice, veíamos que estaba aceptando esa situación. Y el apóstol Pablo habló fuertemente y también habló de entregar aquella persona a Satanás, ¿no? Para que fuese destruido su carne, pero su alma se salvara, ¿verdad? Eh, pues eso, eso uno tiene que ser guiado por el Señor para para esas cosas, ¿verdad? Es el Espíritu Santo. Cuando cuando uno deja que el Espíritu Santo sea el que el que maneje lo que él te ha entregado, el ministerio, la congregación, la radio, la televisión, lo que él haya puesto en tus manos, el ministerio que haya puesto en tus manos, él te va a direccionar para hacer las cosas. Él te va a enseñar. Algo que que estoy clamándole mucho al espíritu de Dios, al Señor, con todo mi corazón, es que me me me dé la sabiduría para poder aconsejar, escuchar, para no juzgar, para no condenar, para para no hacer como como hace mucha gente, ¿verdad? Que luego saca te sacan las cosas. O sea, tus tus pecados sepultados en el mar, de los cuales Dios ya no tiene memoria, pero el el diablo y la gente es especialista en eso, ¿verdad? Entonces, que Dios nos ayude y a a esas cosas, a a saber aconsejar y a saber esperar que sea el espíritu de Dios quien te ponga nos dé las palabras, nos nos dé el consejo, nos dé la guianza. Algo que el Señor me me me me me ha ido instando mucho en ello es eh a pedir como pidió Salomón. Salomón no pidió riqueza, Salomón no pidió fama, Salomón no pidió, él lo que pidió es sabiduría, ¿verdad? Sabiduría para poder guiar a ese pueblo que Dios estaba ahí poniendo bajo su reinado. Así que lo que nosotros tenemos que pedirle a Dios es sabiduría, sabiduría para ser administradores de los misterios de Dios y servir a Cristo.
como dijo aquí el apóstol Pablo también en esta en este capítulo 5 de primera de Corintios, que somos servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios, misterios que ya han sido revelados, ya existen y que Dios los va a revelar a nuestro corazón conforme a su fidelidad, conforme a su grandeza y conforme a su eh maravilloso y precioso eh llamado. Así que damos gloria al Señor, bendito sea el Señor eh por su amor y su grandeza. Así que bueno, sea bendito el nombre del Señor y y bueno, ¿no? Aquí bueno, me he distraído un poco. Perdón, porque estaba mirando algo en el WhatsApp y siempre estoy pendiente porque hay gente que manda mensajes por WhatsApp, peticiones de oración. No suelo decirlo mucho al aire. Eh simplemente oro si hay que orar o o cuando ya son mensajes de saludo y tal, pues a veces no, porque bueno, y estaba pero estaba viendo ahí algo de mi hermana que me va a acompañar a los premios, mi hermana Catherine, eh la mamá de mi sobrino José. Y y y es que se está hermoseando más para ir a esos premios, ¿no? Ella me dice, "Ay, los premios son para ti, pero le digo, "No, es que no puedes ir como una chimoltrufia." Ella es ella es bonita, pero claro, si se arregla queda mejor. Y entonces se está haciendo cosas en su cabello para ir muy bonita. Y entonces me está mandando fotos y claro, digo yo, y claro, no la reconocía por el pelo. Digo, "¿Y esta quién es?" Cuando miro y digo, "Ay, es mi hermana que se que es verdad que se está ah poniendo extensiones y cosas, ¿no?" Le digo, "Bueno, gloria a Dios." Digo, "Qué bonito, ¿no?" Eso eso a mí me me me me motiva que mi familia se alegre con lo que Dios está haciendo conmigo, que se sientan parte, porque porque sé que que la familia tiene que hacerse parte de nuestros logros, ¿no? Como nosotros de los de ellos. Y y y que se sientan eh peor fuera que mi hermana dijera, "Bueno, me da igual, no son para mí, voy de cualquier manera." Pero qué bueno que que que que diga, "No, voy a ponerme bien porque voy a acompañar a mi hermana, va a ser un día inolvidable." Eh eh y y y eso es bonito, ¿no? Así que nada y y y como me decían por ahí, ¿no? Eh, "Pastora, no sé, seguro que va a ir muy guapa a los premios." Le digo, "Hombre, claro, más guapa imposible, pero guapa sí." Imposible porque ya soy guapa, ya no necesito más guapeza. Hay que tener la autoestima arriba. A mí nadie me baja la autoestima, ¿verdad? Gracias a Dios. Sé quién soy en Cristo y sé lo que tengo en Cristo. Pero bueno, gloria a Dios. Así que bueno, eh un saludo también a la hermana Margarita, a su esposo, a sus hijos, a su niño y a sus niñas, ¿verdad? Ellos son amigos que me van a estar acompañando también en esos en esos premios el día de mañana. Eh bueno, lo lo agradezco de corazón porque es un viaje, es eh estar una noche en Madrid, es es dinero y y bueno, solo solo alguien que te aprecia y que te quiere puede decir, "Voy a ir." Porque, ¿verdad? Y entonces digo yo, "Gracias, Señor, porque eh pues ahí está mi familia, amigos, he invitado amigos que están en Madrid, porque es más fácil ir de Madrid ahí a, o sea, de cualquier zona de Madrid ahí. Pero bueno, gracias a Dios por ella, por Margarita, por su casa. Eh son amigos amigos eh de en Dios y y bueno, y y qué bueno, ¿no? Qué bueno. Yo yo creo que necesitamos, necesitamos eh esa esa esas amistades, ¿verdad? Como como como necesitamos de nuestra familia. Así que bueno, gloria a Dios. Y sigamos sigamos aquí. Eh se hablaba de eso, ¿no? De lo que había allí en la iglesia. Entonces, eh no podemos hacernos ahora los eh los eh no espirituales, sino no sé, bueno, no sé cómo es la palabra, no quiero decir algo que ofenda, pero en la iglesia sigue habiendo fornicación, sigue habiendo adulterio, sigue habiendo perversiones sexuales. Hay gente eh pegada a la masturbación, a la pornografía. Hay gente fumando, hay gente que todavía bebe alcohol, pero sabe que tiene problemas con alcohol y todavía. Hay gente haciendo negocios ilícitos, hay gente robando a a a los tributos. O sea, no creas que que tú eres espiritual porque robas y no pagas al César lo que es de César. O sea, nosotros tenemos que ser legales en todo, en todo, en todo. Si tienes una deuda, como sea, págalala. Sea con hacienda, sea con quien sea. O sea, no no podemos querer ir a Dios con una máscara. Eso eso es imposible. Yo me acuerdo eh bueno, hace muchos muchos años, a ver, creo que fue el 2006. Sí, 2006 o 2007. Bueno, eh alguno de esos de esos dos años. Eh hice eh estaba con una congregación en la ciudad de Murcia y era la líder de de los jóvenes. Y hicimos un retiro, un retiro de un fin de semana eh a una a una casa de una montaña, eran unas, sí, unas una un sitio de de retiros. Y entonces nos fuimos ahí con los jóvenes de de de la congregación. Y me acuerdo que esa primera noche que que que que dormimos ahí, Dios me da un sueño y me mostraba caretas. Caretas que iban pasando delante de mí, así, caretas. Y yo caretas, máscaras, ¿no? Para los que no entiendan, máscaras. Y y yo no entendí ese sueño hasta unos años después, cuando a un hombre que estaba en la congregación y que parecía parecía buena gente, se le cayó la máscara. Lo mismo que aquellos pastores que bueno, ya no están aquí en la tierra, eh también se les cayó la máscara, ¿no? Y y uno dice, "Qué tristeza, qué tristeza." No hay no hay nada no hay nada más duro y triste para para uno como creyente que haber confiado en personas con títulos y luego ver que se les cae la careta. Luego ver cómo lo que había en ellos era basura, putrefacción. Así que tenemos que confiar única y absolutamente en el Señor. El único. Aún Dios nos va a librar a nosotros de llevar máscaras, sino de ser como somos. Yo te digo, yo yo tengo una yo tengo una a ver, no sé cómo decirle tampoco a esto. Ah, pero yo no busco que nadie me me quiera ni que nadie me acepte. Yo soy una persona que que voy de frente. Y el que me aprecia y el que quiere estar a mi lado y eso es porque realmente lo atrae el Señor. Tanto si es familia como si no es familia, es el Señor. Porque vive uno comparte uno con tanta gente de doble cara, que usa usa máscaras, que realmente yo le digo, "Señor, líbrame." Hay gente tan no sé cómo llamarle tampoco para no ofender, pero que no sé si atrevidos, osados o o qué sé, que se atreven a ir a Dios con máscaras. O sea, como como si Dios no se diera cuenta. Entonces, que Dios nos libre de esas personas y de ser como ellas. Así que no permitamos o no nos acostumbremos al pecado dentro de la iglesia. Van a venir pecadores, sí, pero no pueden seguir siendo pecadores si realmente la gloria de Dios está en ese lugar. La gente es llevada allí para para ser cambiada. Recordemos lo que dice el libro de los Hechos, que el espíritu de Dios añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. Entonces, si esas personas van a ser salvas, no deben seguir en el pecado. ¿Y por qué no van a seguir? Porque tú y yo predicamos la verdad. Porque tú y yo hemos dejamos que el Espíritu Santo sea el Señor y el que obra en las vidas en ese lugar. Porque ahorita la gente no le gusta que le hablen de pecado. Quieren que hablen que le profeticen y que le hablen de que todo le va bien, de que van a ser ricos, de que pero no quieren que se les diga, "Deja deja la fornicación, deja el adulterio, deja la mentira. No busques un lugar de una manera egoísta y mala." Pero hay que hablarlo. Muchos te querrán, muchos te odiarán, pero lo importante es que estés agradando el corazón de Dios. ¿De qué te sirve tener multitudes y tener a Dios lejos de ti? De nada nos sirve. Porque tarde o temprano seremos destruidos por eso. Hay que agradar a Dios. Hay que servir a Dios. ¿Verdad? Así que bueno, y en el capítulo 6 vamos a ver eh problemas legales entre los hermanos. Problemas de juicios, procesos legales, ¿verdad? Que no tiene que pasar entre nosotros, porque si realmente una una persona confía en mí para para hacerme un préstamo, para meterme en un negocio, para hacer algo, tendríamos que ser gente legal. Pero lastimosamente hay mucha gente con mañas en el evangelio. Vamos a ver aquí en Filipenses capítulo 3, versículo 20, dice, "Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo." La ciudadanía aquí proviene de politeuma, que significa literalmente junto con toda la frase nuestra política está en los cielos. En los cielos. Hay muchas formas de hacer fraudes. Muchas formas de tener documentación falsa, de tener documentación a través de muchos trapicheos y muchas cosas más. Pero Dios no quiere que sea así. Dios no quiere que sea así. Porque no hay nada más hermoso cuando Dios es el que hace todas las cosas. Y cuando abre las puertas y es el Señor el que te da la facilidad para llegar y hacer lo que tienes que hacer. Porque nuestra ciudadanía está en los cielos. La política que nosotros debemos vivir es la que está en los cielos, las leyes que debemos vivir son las que están en los cielos. Y esa ley nos va a hacer respetar las leyes humanas. Nosotros como hijos de Dios, si si si miramos los evangelios, vemos que Jesucristo respetó y cumplió. Vemos como con malicia llegaron aquellos hombres a decirle o a o o o o ellos pensaban que Jesús no iba a pagar tributos. Y Jesús manda a Pedro a pescar un pez que traería un estatero, una moneda, y dice, "Paga por ti y por mí." O sea, imagínate. Jesucristo es tan hermoso, tan precioso, que él no solo paga por él, él paga por nosotros. Ahora tú que estás ahí, que se te han puesto los ojos como dos huevos fritos, dices, "¿Eso dónde está?"
en la Biblia. Escudriña las escrituras porque en ella nos parece que tenemos la vida eterna.
Así que yo no sé qué deuda tienes.
Ponte de rodillas y dile: Señor,
sé que tienes el poder de pagar mi deuda, Señor.
Y él lo va a hacer.
No sé quién te deba. Quizás era el hermanito que tú decías: ay, pero qué hombre tan ungido, qué mujer tan ungida.
Y le prestaste dinero o hiciste un negocio y luego se le cayó la máscara.
Ponte de rodillas
y el Señor de justicia te hará justicia.
Él lo hace todo maravilloso. Y si no es con ninguna persona cristiana, dices: no, es que es con hacienda, es que con
con la seguridad social, es que con el banco. Igual, ponte de rodillas.
Que el Dios de la tierra y su plenitud, del mundo y los que en él habitamos, es un Dios de misericordia y de poder.
Y te va a sacar de cualquier situación en la que te encuentres
esclavizado.
Y tú que no tienes ninguna deuda para la gloria de Dios, mira bien, sigue bien, camina bien, aprende a pedir consejo de Dios.
Y Dios va a hacer todas las cosas. Versículo 1 del capítulo 6 de la primera epístola a los Corintios.
¿Se atreve alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, a llevar el asunto a juicio ante los incrédulos y no delante del pueblo santo?
Ahora, esta puede parecer una declaración un poco extraña, pero creemos que necesita una explicación. Pablo no estaba diciendo que los creyentes no tenían que recurrir a la ley. Si ellos no aprovecharan los beneficios de la ley, sufrirían graves pérdidas en manos de los no creyentes.
Pero aquí quiere decir que los cristianos no deberían ir a la justicia, a los tribunales,
unos contra otros, es decir, cristianos contra cristianos. Las diferencias y desacuerdos entre creyentes no deberían llevarnos ante un tribunal secular. Esas diferencias deberían resolverse entre los mismos creyentes implicados en un problema. Eso es algo que iglesias y creyentes generalmente no tienen hoy en cuenta. Los problemas y las diferencias que ocurren dentro de la iglesia nunca tendría que ser presentado ante los no creyentes.
La diferencia que puede aparecer individualmente tiene que ser juzgada entre los mismos creyentes. A ver, hay situaciones que no deberían salir hacia un tribunal, se pueden tratar. Pero hay otras que sí necesitan ir a un tribunal. Por ejemplo,
si una mujer es maltratada, es golpeada, es abusada,
hay que ir ante un tribunal secular, ante los jueces. Si se sabe de que
hay niños que están siendo abusados, también hay que ir a las autoridades.
¿Verdad? Si se sabe de gente que está extorsionando a otros, también hay que ir a la justicia.
Pero hay otras cosas que tienen que arreglarse entre el mismo pueblo de Dios.
Recordemos a Moisés.
Moisés atendía al pueblo hasta que vino su suegro, un hombre sabio,
y le dijo a Moisés que no siguiera en esa en ese en ese camino porque iba a terminar reventado.
Es que no eran dos dos israelitas, eran 3 millones de israelitas que salieron de Egipto
hacia la tierra prometida. Y entonces, ¿qué hizo Moisés con la sabiduría que Dios le dio? Dice que puso
a a gente
de a 50, ¿no? O sea,
personas que llevaran estos 50, otros 50, y él trataba las las causas más difíciles,
¿verdad? Porque quizás algunas se peleaban por la por por por el por la por la estufa, ¿no? Por el por el fuego. Entonces, eso podía venir y arreglarlo los encargados, ¿no? Vale, pues, ¿quién vino primero? ¿Tú? Pues vale, cocina tú primero y luego tú. O quizás se peleaban por
por tonterías, ¿no? Entre comillas.
Pero habían casos, casos, ya te digo, tremendos, ¿no?
Que se los llevaban a Moisés para que Moisés pudiera
trabajar sobre ellos.
Entonces, a nosotros también nos llama el Señor
a esas cosas, ¿no?
Me acuerdo cuando mi sobrino, con siete, ocho años, pues claro, él en el colegio les empezaron a enseñar, pues,
acerca de la policía y bueno, y todo. Y entonces,
cuando él venía a casa y y y bueno, yo yo he sido la que más tengo autoridad sobre él para disciplinarlo y todo, porque tengo paso más tiempo con él.
Entonces, él él empezó a decir, "Si tú me pegas, llamo a la policía. Si tú te..."
Y le y le y le digo yo, "¿Y tú dónde has aprendido eso?" Dice, "Pues en el colegio." Le digo, "A ver, pegarte no se te tiene que pegar, pero sí hay que disciplinarte."
Y la Biblia habla de que hay que darle a los niños con vara.
Le digo, "Así que, si tú un día eres merecedor de la vara,"
y entonces así. Ahora ya no, ahora ya está más grande y ya. Pero, imagínate, hay gente así, ¿no? Cualquier cosa corre a la policía.
Cualquier cosa. Entonces, dentro de la iglesia tenemos que tener esa sabiduría y aprender a discernir
en qué momento tiene que entrar la justicia
secular y en qué momento se puede tratar las cosas dentro como cuerpo de Cristo.
Versículo 2. ¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿no sois competentes para juzgar los casos más triviales?
Estimado amigo, si usted es un creyente en Cristo, entonces usted tendrá parte en el gobierno que Jesucristo ejerce
algún día sobre la tierra. Aquí no estamos hablando del juicio del gran trono blanco, que será el juicio en el cual los que no son salvos comparecerán ante Cristo. Esto no es, pero debemos comprender que esto tiene que ver con juzgar los asuntos de este mundo hasta la eternidad, por lo menos así pensamos nosotros.
Así que vemos, primero, en primer lugar, la primera razón en relación con la capacidad de los creyentes es que el pueblo santo ha de juzgar al mundo.
¿Verdad?
Tremendo. Debemos saber eso.
Y también tener
la sabiduría para hacer las cosas. Versículo 3.
A ver, versículo 3. ¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuántos más las cosas de esta vida?
Vemos que el apóstol Pablo comenzó a presentar a partir del versículo 2
una serie de preguntas. ¿O no sabéis cuando Pablo o no sabéis cuando Pablo usó esta expresión, podemos estar seguros de que los creyentes no sabían? Era una manera muy delicada de decir que los hermanos ignoraban esta cosa, estas cosas.
Segunda razón relacionada con la capacidad de los creyentes para juzgar era que el pueblo santo juzgará a los ángeles. Pablo entró aquí en otra área que presentaba otro aspecto de la verdad. Debemos confesar que aquí no entendemos claramente lo que realmente quiso decir. Resulta difícil de comprender.
Todo lo que sabemos es que el hombre fue hecho un poco menor que los ángeles y por medio de la redención el hombre fue elevado a un lugar de comunión con Dios, a una a una posición superior a los ángeles.
Bueno, a ver, hay hay versículos que pues uno no
no entiende su totalidad y yo creo que a los ángeles que hay que juzgar
van a ser a los ángeles caídos, a los ángeles que se convirtieron en demonios. Porque los ángeles de Dios que están al servicio de Dios, ellos no no se equivocan, ellos no. Yo creo que ese juicio que habla aquí de ángeles son a esos ángeles caídos llamados demonios que han estado por generaciones destruyendo al pueblo. Esa es mi creencia. Ahora, órale a Dios y que Dios te te revele, ¿no? Porque pues es que no podemos, o sea, no sabemos, o sea, hay cosas tan profundas que pues no, no lo sabemos, pero bueno, no sé, no sé, el Espíritu Santo es especialista en hacernos entender cosas que necesitamos entender.
Gloria a Jesús.
Vamos a leer ahora
a leer los versículos del 4 al 11.
A ver.
Versículos del 4 al 11 del capítulo
6
de primera de Corintios.
Vamos a ver aquí.
Dice,
versículo 4. Si pues tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia. Para avergonzaros lo digo, pues que no hay entre vosotros sabio ni aún uno que pueda juzgar entre sus hermanos.
Sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio y esto ante los incrédulos.
Así que, por cierto, ella una falta en vosotros que tengáis pleito entre vosotros mismos, ¿por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?
Pero vosotros cometéis el agravio y defraudáis y esto a los hermanos.
Tremendo, ¿verdad? A los hermanos.
Que Dios nos dé sabiduría. ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?
No no erréis, ni los fornicarios,
ni los idólatras, ni los adúlteros,
ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
ni los ladrones,
perdón, ni los avaros, ni los borrachos,
ni los maldicentes, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.
Mmm.
Imagínate todo lo que había allí.
Todo esto que nombra el apóstol Pablo es porque existía en aquella iglesia de Corinto.
En la iglesia de Corinto.
Por eso Pablo le estaba diciendo, "No erréis." Y escúchame, hombre y mujer de Dios que lleváis una grey de Dios
y que estáis permitiendo el pecado solamente porque no se te vayan de la congregación.
No erréis.
No erréis.
No creas que porque la gente diezma y ofrenda y y canta y todo, van a ir al cielo aunque estén revolcándose en el cieno como los cerdos.
Y estén allí practicando pecado. La Biblia nos muestra que el que peca morirá. Vimos a un Saúl que pecó contra la desobediencia a Dios y murió.
Vimos a un Elí con sus hijos impíos,
cometían toda clase de perversión en la casa de Dios y murieron.
¿Verdad? Vimos a un Ananías
y a Safira, su mujer.
Mintieron al Señor y murieron.
No erremos, hermanos.
Ningún fornicario. Fornicario es aquel que se está acostando con su novia o con su novio sin pasar por el altar.
No creáis que eso es agradable delante de Dios.
Pablo más adelante dirá
que aborrezcamos la fornicación porque todo pecado es fuera del cuerpo, pero la fornicación es con el cuerpo y que no olvidemos que somos templo del Espíritu Santo.
¿Qué pasa? ¿Que le dices al Espíritu Santo, "Espérame aquí mientras yo me revuelco como los animales"?
No.
Si realmente tienes al espíritu de Dios, dejarás de pecar para vivir en santidad.
Te respetarás y respetarás al Dios que te llamó y que te escogió y que pagó un precio tan alto por tu vida, por tu salvación.
Y tú que quizás estás ahí, dice, bueno, pues yo llevo un año, 5 años, 10 años con mi marido o con mi mujer y no me he casado y así conocí al Señor. Okay.
Pero ponte en orden. Habla con tu pastor y dile, pastor, llevo tanto tiempo en fornicación, pero he conocido al Señor y ahora quiero estar casado, casada, quiero estar bien delante de Dios.
Eso es para los que no han para los que han conocido a Dios en esa situación. Pero si tú has conocido a Dios y has caído en fornicación, arrepiéntete de ese pecado.
Y vuélvete al Señor.
Y siempre ora. Yo me acuerdo hace muchos años, 2005, 2000, sí, 2005, había un hombre que me pretendía en la iglesia, en la congregación donde yo estaba. Un hombre mucho mucho mayor, no sé si me llevaba 10 años o por ahí.
Y el hombre decía que él estaba separado de su mujer, que solo le faltaba firmar el divorcio.
Y yo me acuerdo que yo salí un par de veces con él a comer, a tomar café y tal. Y estando en mi intimidad con Dios, en mi tiempo con Dios, el Espíritu Santo me dice, me me llevó a ese a esos pasajes bíblicos donde habla el apóstol Pablo y dice que el que se casa con el adúltero también es un adúltero.
Y yo fue como que como que el Señor me me sacudió.
Y me alejé, dije, no, no, no. El Señor me está diciendo aquí claramente que da igual que ese hombre se divorcie, eso es pecado y yo no me voy a meter ahí.
¿Verdad? Entonces, imagínate, no podemos, perdóname la palabra, ser estúpidos y creer que Dios va a pasar por encima del pecado.
Dios advierte. Yo no creo que nadie peque conociendo al Señor y diga, ay, es que yo no lo sabía. Ay, es que, no, no, no. Cuando uno realmente tiene una intimidad con Dios, tiene una relación con Dios, realmente tu corazón se lo has entregado a Dios, yo te lo digo por testimonio, Dios te va a hablar y te va a mostrar el pecado.
Ahora, si tú sigues, es porque te gusta. Es porque realmente no estás dejando que Dios transforme tu vida.
Dios a mí me dijo, quien se case con el adúltero, adultera. Y si yo hubiera hecho, ay, no, Señor, pero es que se va a divorciar, Señor, es que, ahí hubiese caído yo y quizás no estuviera donde estoy ahora.
Bueno, ahora y antes, en la radio predicando.
Entonces, Dios te va a advertir.
Cuando realmente tienes una comunión con Dios, una intimidad con Dios. Cuando realmente has entregado tu vida a Dios y le has dicho, Señor, haz lo que tengas que hacer, pero no me dejes igual, Señor.
Entonces, imagínate, esto está en la iglesia actualmente. Hay fornicarios, hay adúlteros, hay idólatras, hay gente avariciosa, hay gente afeminada.
Afeminada. Hombres que que aunque ellos digan que son masculinos, se les ve manías de mujeres, o sea, como delicadeza. Eso no entrarán al reino de los cielos. Un hombre es un hombre. Punto.
No permitas que tu hijo tenga maneras de afeminado. Ah, no, mi hijo es un hombre, pero es que le gusta, no.
Tienes que orar y corregir.
No es malo decirle a tu hijo, Dios te hizo un hombre, un varoncito y tú te vas a casar con una mujer que Dios tiene para ti y vas a tener tu hogar y tus hijos. No es malo.
Eso no es que estés haciendo ningún abuso contra tu hijo, no. Tú no puedes llamar a lo malo bueno y a lo bueno malo. Tú no puedes decirle a tu hijo, ay, no pasa nada con que te guste usar un vestidito, hijo, no pasa nada con que juegues con una muñeca. No, son puertas al diablo.
O a la niña, no pasa nada con que te vistas como chico, no pasa, no. Pidamos sabiduría.
No demos lugar al diablo.
Porque nosotros sabemos que hay un mundo espiritual bastante oscuro y malvado esperando cómo destruir.
Ni los que se echan con varones. Eso está hablando de los homosexuales. Entonces, nadie está condena, nadie está señalando a al a la persona que es homosexual con odio ni con eh, bueno, no me acuerdo la frase que dicen, no, nosotros estamos hablando la palabra de Dios y la palabra es clara cuando dice que los que se echan con varón no entrarán al reino de Dios.
Dios, nuestro Dios es santo.
Entonces, toda esa locura ahora de que han salido mujeres casadas con otras mujeres, hombres con y han abierto iglesias que porque Dios los ha llamado, pero ese ese Dios que te ha llamado a ese no es el Dios que yo te predico.
Porque mi Dios jamás, mi Dios no no no es bipolar. Mi Dios no dice una cosa hoy y mañana otra, no, mi Dios ha dicho lo mismo desde la eternidad y hasta la eternidad, el pecado es pecado y Dios lo aborrece.
Y por eso Dios dio la vida por por nosotros para poder hacernos libres del pecado. Él te ama, homosexual, claro que sí. Él te ama, mujer lesbiana, claro que sí. Él te ama a ti, abusador de niños o de mujeres, claro que sí. Pero lo que aborrece es tu estilo de vida.
Es lo que tú llevas en tu alma y en tu mente y que te está arrastrando al infierno, es lo que Dios aborrece y es lo que Cristo vino a quitar a través de su muerte y su resurrección hace más de 2000 años.
Y tú, madre y padre, que te parece bonito permitir que tu hijo sea un afeminado y tu y tu hija sea una masculina, arrepiéntete. Ora por tus hijos, no los dejes caer en ese infierno.
No los dejes ser presa del diablo que está preparando algún pervertido por ahí para que dañe a tus hijos.
Entonces, tenemos que ser radicales.
A los tibios, Dios los va a vomitar de su boca.
Es mejor padecer por la justicia que padecer siendo injustos.
Ni los ávaros, ni los ladrones, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.
O sea, tenemos que predicar el evangelio como es.
No puedes decirle a un hombre que el domingo está sobrio en el en el en la en la en la congregación y luego de lunes a sábado es un borracho.
No le puedes decir a un fumador que eso está bien. Que está en está en el culto y luego sale del culto y se pone a fumar en la puerta de la de la congregación, imagínate.
A eso estamos llegando. Que Dios tenga misericordia de nosotros.
Por eso hay que cuidar tanto el altar y la y el mismo lugar donde nos congregamos.
Empieza a orar por por esa gente que se está congregando contigo. Empieza a ponerlos a cada uno delante de Dios y dile, Espíritu Santo, muéstrame qué hay en esta familia, en esta persona, qué hay en ellos, Señor, que yo tenga que saber, Espíritu Santo, para proteger lo que tú me has entregado.
Y tú como como persona que te congregas, ponte de rodillas y el Espíritu Santo, muéstrame el corazón del pastor y de su esposa.
Porque en los púlpitos también hay gente bastante peligrosa con máscaras.
Que ahí son santos, pero cuando se bajan de ahí son demonios en sus casas.
Gente que roba en sus trabajos. Escúchame.
Gente que anda haciendo lo malo, impíos. Con apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella.
Esto está pasando en la iglesia. Yo no te estoy hablando de los naturales, de los inconversos. Si yo trabajo en un lugar donde hay inconversos y y y a mí me dicen, mira, fulano o fulana están robando, son gente inconversa.
Pero qué terrible que digan, mira, ese o esa hablan todo el tiempo de Cristo, pero son mentirosos, ladrones, estafadores.
Eso sí que es vergonzoso y causa tristeza.
Así que, tremendo, tremendo. Yo no sé tú, pero yo quiero ir al cielo.
Y yo quiero que el Dios que te predico me reciba y me diga, buena sierva y fiel, en lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré. Entra al gozo de tu Señor, porque yo te conozco.
Tremendo, ¿verdad?
Sabes, no es todos los días.
Pero hay días cuando voy con mi corazón tan cargado a los pies del Señor.
Y le digo, Señor, dame un nuevo corazón.
Pon temor en mí, Señor.
Señor, límpiame.
Señor, que que lo que yo hable a través de este micrófono, yo lo viva, Señor.
Señor, líbrame de ser como tantos, Señor, impíos que no temen mentir y robar en tu nombre, Señor.
A quienes tú no vas a conocer en el cielo y a quien los vas a lanzar fuera al tormento eterno, Señor.
Lo único que Dios nos pide es que seamos fieles, íntegros, santos.
Y si no, deja el ministerio, vete, vete al mundo, vuélvete una porquería que te irá mejor.
A seguir siendo un falso, un hipócrita.
En algo santo que Dios te ha dado.
Vuélvete al lodo, a la basura, que será mejor.
Que estar siendo un mentiroso y un hipócrita en la presencia de Dios.
Porque a Dios no lo podemos burlar.
A Dios no lo podemos engañar.
Si te gustan los prostíbulos, vete a los prostíbulos. Si te gusta ser un borracho, vete a ser un borracho.
Si te gusta toda la maldad de este mundo, habla la palabra dice, el que es injusto siga siendo injusto y el que es justo siga siendo justo.
No podemos querer engañar a Dios.
Porque eso no es lo que Dios quiere.
Así que, ve a los pies de tu Dios.
descarga tu corazón.
Y pide de él misericordia, que él la dará abundantemente, versículo 11. Y esto erais alguno de vosotros. Pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el espíritu de nuestro Dios.
Tremendo, ¿verdad?
El apóstol Pablo comenzó diciendo en primer lugar que habíamos sido lavados. En su carta a Tito, capítulo 3, versículo 5, dijo el apóstol, nos salvó no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo. Entonces, en primer lugar, hemos nacido de nuevo y esta vez espiritualmente. Hemos sido lavados y con la misericordia de Dios ha de y la misericordia de Dios ha descendido sobre nosotros y nos ha tocado. Tendríamos que saber cómo extender nuestra misericordia. Nosotros podemos ser misericordiosos porque hemos experimentado la misericordia de Dios.
Y en el día de hoy nosotros debiéramos reconocer que hay muchos creyentes extraordinarios que han sido lavados, regenerados y en los cuales nosotros podemos confiar. En segundo lugar, Pablo dijo, santificados. Ahora, la santificación aquí en las cartas a los Corintios es de dos clases, pero creemos que aquí es presentada en cuanto a nuestra posición que es estar en Cristo o unidos a Cristo. Quiere decir que Cristo está de nuestro lado y que todos los creyentes son hermanos en Cristo. O sea, que si un solo creyente me tiene que juzgar, quiere decir que uno de mis hermanos me está juzgando. Entonces yo tengo que estar dispuesto a poner mi confianza en el veredicto de un hermano.
Una niña pequeña andaba por la calle cargando con un niño bastante pesado en sus brazos. Alguien que la observaba le dijo, "Oye, niña, ¿no es ese niño demasiado pesado para ti?" "No", respondió ella, "es mi hermano, es mi hermanito".
Amado amigo, constituía esto constituía toda la diferencia. Un un hermano no nos resultará demasiado pesado. Ambos estamos unidos a Cristo. Así que yo tendría que estar dispuesto a fiarme de mi hermano. Gloria a Jesús, ¿verdad?
En el tercer el tercer motivo por el cual mi hermano en la fe es capaz de juzgarme es que sus pecados ya han sido perdonados, como los míos han sido perdonados. Mi hermano ha sido declarado justo ante el trono de Dios, tal como yo lo he sido. En su epístola a los Romanos, capítulo 8, versículo 33, el apóstol Pablo dijo, "¿Quién acusará a los escogidos de Dios?" Y en el capítulo 4, versículo 5, añadió, "Pero al que no trabaja, sino que cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia". ¿Verdad?
Gloria al Señor. Nadie nos puede condenar si estamos haciendo lo correcto en la presencia de Dios.
Vamos a mirar los siguientes versículos del 12 al 20 de este capítulo 6 de primera de Corintios, donde nos van a hablar de el cuerpo del creyente es el templo del Espíritu Santo. ¿Sabes?
¿Sabes? Necesitamos que el espíritu de Dios sea revelado en nuestras vidas. ¿Verdad? Yo yo he contado muchas veces mi testimonio de cómo se hizo real el Espíritu Santo para mí. Él siempre ha sido real, porque desde el momento que nosotros somos atraídos a Cristo es por el Espíritu Santo. Dice que él es el que convence de pecado, de justicia y de juicio. Que es el Espíritu Santo el que añade a la iglesia a los que han de ser salvos. Y si un día llegamos a una iglesia y fuimos salvos, fue el espíritu de Dios quien nos añadió allí, nos sacó del mundo y nos llevó allí. Pero hay momentos en que él tiene que dejar de ser un fuego, una una agua, un viento. Hay hay momentos, no, tiene que llegar el tiempo donde el Espíritu Santo sea ese Dios, esa persona que vive en nosotros, que nos santifica y que nos lleva a Jesús, al Padre, y que nos enseña a vivir una vida espiritual que le agrada a Dios.
¿Verdad?
Y
a mí me entró esa hambre por el Espíritu Santo. Y empecé a leer todo libro que me decían del Espíritu Santo. Y leí libros de Catherine Kuhlman, de Benny de Benny Hinn, de Claudio Freidzon, de de David Yonggi Cho, bueno, todos los que hablan del Espíritu Santo, Ricardo Rodríguez, que escribió mi amigo el Espíritu Santo, que escuchamos la canción que la tenemos de cortina para el devocional, Buenos días, Espíritu Santo. Yo empecé a leer esos libros, a leerlos, a a comerme esos libros.
Pero un día estaba tan tan desesperada, cogí todos esos libros de la biblioteca, me acuerdo que los tiré sobre la cama y le dije, le dije, Espíritu Santo, no dije, "Dios, estoy harta de leer del Espíritu Santo y de que él no sea real en mi vida".
No voy a leer más, esto es como leer de un novio que nunca vas a tener.
¿Verdad?
Y pasó un tiempo.
Y y llegó un un momento donde Dios permitió que Satanás de alguna manera me zarandeara por tres meses. Fue horrible, fue eso yo te lo puedo contar, pero no te puedo realmente expresar con lo horrible que fue vivir esos tres meses en una oscuridad terrible.
Y me acuerdo que llegó el día de de volver a casa como la hija pródiga que era.
Y y cuando volví en sí al Señor y me arrepentí y el Señor volvió y me lavó y me perdonó y me dio otra oportunidad. Y me acuerdo que era la casa de unos pastores de Ecuador. Ellos me tenían en su casa, estaba yo ahí en en una habitación que ellos me habían dejado en su casa. Y ya había orado con ellos, ya había me había reconciliado con Dios, había vuelto a casa. Sin dinero, sin sin nada, totalmente arruinada, destruida, pero mi padre estaba allí y él había prometido restaurarme y levantarme.
Y y me fui a mi habitación o a esa habitación que que tenía en esa casa y y estaba allí gozosa, contenta. Había vuelto a casa de nuevo, estaba allí a los pies del Señor. Y estaba en ese gozo y en esa alegría cuando se hizo un silencio muy grande, muy muy tremendo dentro de mí.
Y oí a Dios decirle a mi espíritu, a mi ser, "Pídele perdón al Espíritu Santo y pídele que entre de nuevo a tu vida".
Yo caí ante esas palabras desplomada sobre la cama y empecé a llorar de una manera tan tan triste y tan de arrepentimiento que me acuerdo que le dije, "Espíritu Santo, perdóname y entra de nuevo a mi vida". Y desde ese día hace ya 20 años, 20 años largos, van a ser 21 años, el Espíritu de Dios se hizo real para mí.
Y me acuerdo que lo que él me dijo es, "Te voy a sellar para que nunca más vuelvas a pecar". Pero en ese aspecto, ¿no? No no no que ya no peque, no, hay cosas, pensamientos, hay palabras, hay cosas, pero en esa en ese aspecto tan terrible que me alejó de Dios. ¿Verdad?
Y de allí empezó mi caminar con el Espíritu de Dios. Y cada día se va haciendo más y más y más real.
Entonces, hemos sido lavados, hemos sido limpiados, hemos sido santificados para poder vivir la vida que le agrada al Señor. Así que damos toda la gloria al Señor. El lunes continuaremos con esos últimos versículos del capítulo 6 de primera de Corintios que nos habla en de el cuerpo del creyente es templo del Espíritu Santo. Glorifica a Dios, glorifica a Dios en vuestros cuerpos, es el subtítulo que encontramos en la versión Reina Valera, ¿verdad? Entonces, cuando nosotros recibimos esa revelación del Espíritu de Dios que habita en nosotros y que él trae toda la plenitud de Cristo a nuestras vidas, entonces déjame decirte que nos hace se nos hace complicado pecar de tal manera que ofendamos y apaguemos al Espíritu Santo. Pero todo eso es un caminar con el Señor día a día. Él nos va a sellar, él nos rodea, él nos lleva de gloria en gloria, él nos escudriña y todo lo que lo que eh él vea que que nos puede destruir, él lo va a quitar de nuestros corazones y de nuestra y de nuestra vida. Porque él sabe que nosotros no podemos vivir una vida para Dios solos, que lo necesitamos a él, que necesitamos su compañía, su presencia, que necesitamos que él nos sostenga, que él nos levante y que él cuide de nosotros. Así que no hay nada más bonito que poder rendirnos al Señor y poder ser eh llenos de su presencia y poder ser ese instrumento, ser esos ganadores de almas y reconocer que somos lo que somos por la gracia del Señor.
Locutora: Bueno, gloria a Dios, así llegamos al final de este poderoso tiempo de refrigerio espiritual, cerrando esta semana de programación en directo y volviendo el día lunes. El lunes será 26 de octubre. Ya estaremos en la última semana de este precioso y maravilloso mes donde el Señor está haciendo nuestro Ebenezer, está siendo bueno con nosotros. Así que yo deseo que tengas un fin de semana maravilloso. Yo lo voy a tener estupendo, me voy a esos premios, me voy a a esa bella ciudad de Madrid a disfrutar de ella y y sobre todo a a seguir glorificando el nombre del Señor en todo lo que hace con mi vida, con mi casa, con mi familia, eh por su misericordia y por su amor. Espero que también tú lo disfrutes, disfruta del amor de Dios, disfruta de la presencia de Dios, disfruta de su compañía y busca ser santo, busca ser justo, busca no tener caretas delante de Dios, busca que el Señor ponga en ti un corazón íntegro, un corazón que realmente se apasione por Dios. No que seas perfecto, porque no lo somos ni lo seremos, vamos camino a ello, pero lo que sí debemos tener es pasión por Dios, amor hacia Dios, temor a Dios y sobre todo ser fieles como él es fiel. Y solamente quién nos puede ayudar? Nuestro gran amigo y compañero, el Espíritu Santo, a quien mando todo todo mi agradecimiento, mi amor. Gracias, Espíritu Santo, porque tú me diste vida, porque tú eres quien me ha llamado y me ha escogido para que pueda conocer a Jesús, servir a Jesús y poder también ser amante de nuestro Padre celestial. Muchas gracias, amado Espíritu de Dios, por cada vida que ha estado allí en audiencia. Gracias por cada alma, por cada familia. Gracias por los que se están quitando las caretas. Gracias por los que están diciendo, tengo que dejar de ser un impío para realmente ser un hijo de Dios, un siervo de Dios. Así que gracias, amado Espíritu Santo, por este día, por el fin de semana. Gracias porque tú y yo y mi familia nos iremos a Madrid, a esos premios donde el que va a ser glorificado es el Señor Jesús. Muchas gracias, amado Dios, por tanto, por tanto y por tanto. En el nombre de Jesús. Amén. Que Dios te bendiga, que Dios te guarde. El lunes, 5 de la mañana, nos escuchamos en el devocional, Buenos días, Espíritu Santo. Un abrazo fuerte, Shalom.


