Servidores de Cristo y administradores fieles de los misterios de Dios
Adriana Sánchez Valencia explora 1 Corintios 4, destacando la fidelidad como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios y la conciencia ante el juicio.


Minutos del episodio
- Introducción y Visión GeneralLa pastora Adriana Sánchez Valencia da la bienvenida al programa Tiempos de refrigerio espiritual, presentando el estudio de las cartas paulinas y la importancia de vivir en el Espíritu.
- Reflexión sobre Impíos y EventosSe anuncia una vigilia especial sobre Halloween y el Día de los Muertos, y se distingue entre personas inconversas e impías, enfatizando la necesidad de arder en el Espíritu.
- Éxito en la Palabra y Próximos CompromisosSe destaca que el éxito y la victoria se encuentran en meditar la palabra de Dios, y se comparten detalles sobre la gala de los Premios Palmera y el agradecimiento por el ministerio.
- Oración y el Propósito de ServirLa pastora ora por la audiencia y reflexiona sobre el propósito de ser creados para servir a Dios, reconociendo que Dios trabaja en nuestras debilidades.
- 1 Corintios 4: Servidores y AdministradoresSe introduce el capítulo 4 de 1 Corintios, explicando que somos servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios, y el peligro de servir a uno mismo.
- La Fidelidad en el Servicio a DiosSe enfatiza que lo que se requiere de los administradores es fidelidad, recordando que todo lo que tenemos, incluyendo la iglesia y las almas, pertenece a Dios.
- Los Tres Tribunales de JuicioSe analizan los tres tribunales ante los cuales nos presentamos: la opinión de los demás, la propia conciencia, y el tribunal supremo de Cristo, el único juez verdadero.
- No Juzgar Antes de TiempoSe exhorta a no juzgar antes de que venga el Señor, quien sacará a la luz lo oculto y revelará las intenciones del corazón, dando a cada uno su alabanza merecida.
En este episodio de Tiempos de refrigerio espiritual, la pastora Adriana Sánchez Valencia guía a la audiencia a través de un profundo estudio de la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios, específicamente el capítulo 4. El programa, transmitido desde Valencia, España, enfatiza la importancia de vivir en el Espíritu y ser controlados por el Espíritu Santo para ser eficaces en esta generación. La pastora recuerda que el evangelio es poder de Dios para los creyentes, aunque para los naturales sea locura. También se menciona la próxima vigilia del 31 de octubre, dedicada a la oración y la intercesión, y la gala de los Premios Palmera en Madrid, donde Radio Renacer ha sido nominada, expresando gratitud a Dios por su gracia y favor en el ministerio.
Servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios
La enseñanza central del episodio se basa en 1 Corintios 4:1-2, que declara: «Por tanto, que los hombres nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se requiere de los administradores es que cada uno sea hallado fiel». La pastora Sánchez Valencia explica que los misterios de Dios son verdades que ya existen pero que han sido reveladas, como la encarnación de Cristo. El gran peligro, según la pastora, surge cuando los creyentes dejan de servir a Cristo y de administrar estos misterios, para servirse a sí mismos, al dinero, a la carne o a otros hombres. Este desvío puede llevar a la caída de ministerios, como se ha visto en hombres y mujeres que abandonan su llamado por intereses mundanos.
La fidelidad es un pilar fundamental en el servicio a Dios. La pastora subraya que Dios se agrada de la fidelidad, comparándola con la que esperamos de nuestros seres queridos. Advierte sobre el orgullo que surge al decir «mis ovejas, mi iglesia, mis almas», pues todo pertenece a Dios. Citando al apóstol Pablo, recuerda: «¿Qué tienes que no te haya sido dado? Y si te ha sido dado, ¿por qué te envaneces?». Incluso los hijos son de Dios. La pastora comparte su testimonio personal, afirmando que Dios nos prueba tanto en la abundancia como en la escasez para ver si mantenemos la fidelidad y la gratitud. Reconoce que es en la escasez donde más percibe la mano de Dios, pues la necesidad impulsa a acercarse más a Él.
Los tres tribunales y la conciencia
El episodio aborda los versículos 3 y 4 de 1 Corintios 4, donde Pablo expresa: «En cuanto a mí, en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros o por tribunal humano, ni aun yo mismo me juzgo, aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso estoy sin culpa, pues el que me juzga es el Señor». La pastora Adriana Sánchez Valencia explica que estos versículos presentan tres tribunales ante los cuales nos presentamos. El primero es el tribunal de la opinión de los demás, al que Pablo restaba importancia. Aunque el apóstol era sensible a las críticas y difamaciones, como se ve en 1 Corintios 4:11-13, no permitía que estas opiniones influyeran en su ministerio. La pastora destaca la diferencia crucial entre ser afectado por la crítica y ser influenciado por ella.
El segundo tribunal es el de la propia conciencia. Pablo dijo: «Ni aun yo mismo me juzgo», indicando que la conciencia, aunque importante, no es una guía precisa y exacta. Los creyentes deben tener una conciencia iluminada y prestar atención a sus reproches, pero también ser cautelosos cuando aprueba una vida descuidada o alimenta la vanidad. La pastora cita a Longfellow:
«No es el clamor de las multitudes ni ante el aplauso o los gritos de las masas, sino que es en nosotros mismos donde se encuentra el triunfo o la derrota.»
El tercer y supremo tribunal es el de Cristo, ante el cual cada uno comparecerá, como Pablo lo abordaría más extensamente en 2 Corintios 5.
No juzgar antes de tiempo
Finalmente, la pastora se detiene en 1 Corintios 4:5: «Así que no juzguéis nada antes de tiempo, sino esperad hasta que venga el Señor, el cual sacará a la luz también las cosas ocultas en las tinieblas y también podrá pondrá de manifiesto las intenciones de los corazones. Entonces cada uno recibirá su alabanza de parte de Dios». Se enfatiza que al juzgar, ocupamos el lugar del Señor, quien es el único que conoce todos los hechos y circunstancias. Dios juzgará con justicia y revelará las intenciones ocultas del corazón. La pastora concluye que Dios dará a cada uno la honra que haya merecido, y que si aquí no somos reconocidos, el Señor sí lo hará. Anima a la audiencia a no dejarse influenciar por la crítica o la murmuración, recordando que Dios elige a quien quiere para su obra, y que el servicio se realiza por la gracia de Dios, no por méritos propios.
Puntos clave
- La pastora Adriana Sánchez Valencia afirma: «Ese evangelio que son palabras de poder, que para los naturales, para los inconversos, es locura, pero para nosotros, los hijos de Dios, los creyentes, es poder de Dios».
- La pastora Adriana Sánchez Valencia explica que el hombre natural no conoce al Señor, mientras que el hombre carnal conoce a Dios pero sigue viviendo bajo su naturaleza pecaminosa.
- La pastora Adriana Sánchez Valencia advierte: «Tenemos que ser o fríos o calientes, porque a los tibios los va a vomitar Dios de su boca».
- La pastora Adriana Sánchez Valencia enseña que el éxito, la victoria y el triunfo están en meditar día y noche en la palabra de Dios.
- La pastora Adriana Sánchez Valencia destaca que Dios trabaja en nuestras debilidades, lo que nos permite reconocer que la obra es de Dios.
- La pastora Adriana Sánchez Valencia subraya que somos llamados a ser servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios, no de nosotros mismos.
- La pastora Adriana Sánchez Valencia enfatiza que lo que se requiere de los administradores es que cada uno sea hallado fiel.
- La pastora Adriana Sánchez Valencia señala que cuando un hombre o mujer dice «mis ovejas, mi iglesia, mis almas», ha dejado de ser fiel a Dios, porque todo es de Dios.
- La pastora Adriana Sánchez Valencia distingue que hay mucha diferencia entre ser afectado por las opiniones de otros y ser influenciado por ellas.
- La pastora Adriana Sánchez Valencia concluye que la derrota y el triunfo no vienen de la multitud, sino de nuestra conciencia.
Citas bíblicas mencionadas: 1 Corintios 4:1 · 1 Corintios 4:2 · 1 Corintios 4:3 · 1 Corintios 4:4 · 1 Corintios 4:11-13 · 1 Corintios 4:5
Transcripción completa
Tiempos de refrigerio espiritual con una palabra de Dios a tiempo para edificar tu vida, familia y ministerio. Tiempos de refrigerio espiritual con la pastora Adriana Sánchez Valencia. Tiempos de refrigerio espiritual.
Entrando en el lugar santo.
Muy buenas noches, muchas bendiciones. Bienvenidos a un nuevo programa de Tiempos de refrigerio espiritual a través de Radio Renacer, www.radiorenacerfm.com.
Damos la gloria a Dios. Estamos transmitiendo desde la ciudad de Valencia, España, y bueno, es una bendición tener una oportunidad más de parte de nuestro Dios para compartir, cómo no, ese evangelio que transforma, que da vida, que cambia.
Ese evangelio que son palabras de poder, que para los naturales, para los inconversos, es locura, pero para nosotros, los hijos de Dios, los creyentes, es poder de Dios.
Damos la gloria al Señor. Estamos estudiando las cartas paulinas, cartas doctrinales, que son la carta a los Romanos, a los Corintios, a los a los Efesios, a los Gálatas, a los Tesalonicenses, Colosenses, y también miraremos esas cartas esas cartas personales que escribió a Timoteo, a Tito y a Filemón.
Así que damos toda la gloria al Señor. Estamos aprendiendo, hemos estamos cómo cómo cómo convivir como iglesia de nuestro Señor.
Cómo combatir los problemas como siervos de Dios, eh, dentro de la iglesia.
También hemos estamos aprendiendo a a a andar en el espíritu, a vivir en el espíritu y hacer controlados por el Espíritu Santo, consumidos por el fuego del Espíritu Santo, ¿verdad?, para poder ser eficaces en esta generación.
Así que bueno, damos la gloria al Señor. Estamos también viendo la iglesia de Corinto, que era una iglesia bastante enferma, bastante contaminada, y y cómo Pablo estuvo debatiendo ahí esos problemas carnales, ¿verdad?, las divisiones y todo lo que se presenta dentro de la iglesia.
También sabemos que el hombre natural es aquel que no conoce al Señor, y que el hombre carnal es el que conoce a Dios, pero sigue viviendo eh bajo esa naturaleza que tiene que ser crucificada todos los días juntamente con Cristo para poder ser espirituales.
Esa naturaleza pecaminosa, esa naturaleza carnal que trae celos, envidia, contienda, divisiones, ¿verdad?, que que nos hace perder la mirada de Jesús.
Así que en esta preciosa noche seguiremos eh en ese cuarto capítulo de la primera carta a los Corintios, ¿verdad?
Sin dejar de recordarte que el día 31 de octubre, ya estamos a nada, eh vamos a estar eh en una noche de vigilia. No va a ser de toda la noche, va a ser de 10 de la noche a 3 de la mañana, donde vamos a estar compartiendo de 10 a 12.
Eh, estaré compartiendo junto al pastor Osvaldo Macía, de 12 a 1, 1:30, estará el pastor William Perdomo, y de 1:30 a a 2:30 o por ahí, la pastora Mercedes Galarza, Merche Galarza.
Vamos a estar hablando todo esto acerca del Halloween, el Día de los Muertos, eh o de todos los santos, y vamos a estar también orando, intercediendo y pidiéndole al Señor pues que traiga eh luz, ¿verdad?
Eh a a las vidas y sobre todo también porque dentro de la iglesia hay gente impía. El inconverso no es un impío.
El inconverso es una persona que no conoce a Dios, que no tiene una relación con Jesús, que vive fuera de las leyes de Jesús. Es una persona fría.
¿Verdad? Y los impíos son los que ya conocen a Dios, y encontramos impíos como Elí y sus hijos. Encontramos impíos como eh Saúl, ¿verdad?
Entonces, gente que conoce al Señor, pero que está practicando las las cosas del mundo, eh que está metido en las cosas del mundo y y que sigue caminando conforme a este mundo.
Entonces, tenemos que ser o fríos o calientes, porque a los tibios los va a vomitar Dios de su boca.
Así que debemos mantenernos ardiendo en el espíritu, ¿verdad?, consumidos por el fuego de Dios, que es eh poderoso sobre nuestras sobre nuestras vidas.
Así que damos toda la gloria al Señor que que tiene el poder para transformar, cambiar, y y y qué más que la palabra, ¿no?, dice el Señor le dijo a Josué que meditara de día y de noche en la palabra de Dios para que le fuera bien.
Para que le fuera bien. Otras versiones dice, para que tengas éxito.
Entonces, el éxito, la victoria, el triunfo, para que nos vaya bien, está en meditar día y noche en la palabra de Dios, porque esa palabra es Cristo, el verbo de Dios que se hizo carne.
Así que alabamos al Señor, bendecimos al Señor. Ya estamos en la penúltima semana de este mes de octubre. Vamos ya corriendo hacia noviembre, donde tendremos esa eh eh vigésima, a ver, esa esa eh onceava vigilia de este año 2026, ¿verdad?
Eh la penúltima de este año y y y y dándole la gloria al Señor, porque sabemos que Dios es fiel y verdadero. También estamos ya a unos días de ir a esa gala de los Premios Palmera en Madrid.
El sábado a las 6 de la tarde estaremos en ese precioso evento si Dios nos da vida y si Cristo no ha venido y y si Dios nos permite llegar hasta ahí, ¿verdad? Está todo ya organizado para ir, pero vamos vamos a ver, dependemos de Dios que que que que vayamos ahí, que lleguemos y que podamos compartir y podamos pasar un tiempo precioso eh entre amigos, hermanos en Cristo, ¿verdad?
Eh gente que que que compartimos una fe, una esperanza y un amor por nuestro Señor Jesucristo. También contenta porque me va a poder acompañar mi hermano y mi cuñada y y mi sobrina Victoria, también mi hermana Catherine y mi sobrino José, y también unos amigos queridos que van de aquí desde Valencia, desde Liria, una familia preciosa.
que que van a estar acompañándome allí y sobre todo que voy de la mano del Espíritu Santo, porque
eh él es el que es glorificado, ¿verdad? Él es el que el que es esa nominación es como una radio que que es una fuente que está compartiendo la palabra. Eh esa nominación para mí como sierva de Dios, llevando cada día la palabra, pues eh es todo una gratitud a Dios, ¿verdad? A Dios.
Ah, soy lo que soy y hago lo que hago porque Dios ah tiene misericordia y su gracia y su favor están sobre mí. Así que bueno, gloria al Señor, estar allí, poder compartir y poder tener esa ese honor y esa honra de parte de Dios de de estar en estos medios que no son fáciles, que pero que a Dios le ha placido, pues es una gran bendición, ¿verdad? Y poder compartir allí, conocer también muchos otros siervos y siervas de Dios que que que van a ir de varias partes de de España, ¿verdad? Que hemos tenido en Radio Renacer como eh el grupo Saeta, ¿verdad? Como eh
ah Rubén, que no me acuerdo el apellido, que es de Almería. Bueno, tanta gente que que hemos conocido, quizás algunos vengan algunos van a venir de fuera, ¿verdad? Así que bueno, va a ser una noche maravillosa, ¿verdad? Y y bueno, y y y todo para la gloria del Señor, porque es el que abre caminos y es el que hace todas las cosas para nosotros. Así que, mientras tanto, nosotros seguimos en nuestra labor de llevar el evangelio, de predicar la palabra a través de esta maravillosa y prestigiosa Radio Renacer que ha cumplido ya 2 años y que esperamos que siga siendo eco en la eternidad y y que siga oliendo a a Cristo y que siga el Espíritu Santo usando esta radio eh conmigo o sin mí, porque ya me haya ido al cielo con el Señor, ¿no? Sí, me he ido y Cristo no ha venido, pues que esta radio siga haciendo esa voz del Espíritu Santo. Ah, para muchas para muchas vidas. Así que bueno, gracias al Señor. Padre, en esta preciosa noche, gracias por este martes 20 de octubre de este año 2026. Gracias por el privilegio, la bendición, la oportunidad de poder compartir tu palabra, porque sé que hay gente hambrienta, sedienta, anhelando escuchar tu voz, Señor, anhelando recibir esa palabra y anhelando aprender más y más para poder, Señor, caminar conforme a tu voluntad y ser espirituales, porque es a lo que nos has llamado a a a vivir y a ser, ser espirituales, Señor, ser personas que en medio de las dificultades, de nuestras debilidades, podamos servirte, Señor. Muchas gracias, Padre, por cada vida que está en audiencia. Gracias por la sanidad que trae a nuestras vidas. No hay nada más hermoso que ir a los médicos y que te den buenas noticias y tener la seguridad de que tú has puesto la mano sobre nosotros, Señor. Muchas gracias, Padre, porque tú lo prometes, tú lo cumples, tú lo haces, Señor. Muchas gracias, amado Señor, en el nombre de Jesús. Esta mañana hemos visto en el devocional, Buenos Días, Espíritu Santo, estamos viendo un libro precioso como es Una Vida con Propósito y estamos, bueno, terminamos el el propósito número cuatro, que es que hemos sido creados para servir a Dios. Y el último capítulo de esta de este propósito era el 35, que nos habla de eh nuestras debilidades, como dijo Pablo, ¿no? Me que él se gozaba en en la debilidad, ¿verdad? Y y también vimos ahí hombres como Gedeón, como Moisés, como David, ¿verdad? Que tuvieron debilidades, pero las debilidades no lo destruyeron. No, las debilidades no no frenó el llamamiento de Dios. Jacob también tenía debilidades, ¿verdad? Y Dios trabaja en nuestras debilidades. Y esas debilidades lo que nos permite es reconocer que la obra es de Dios, que no hay nada en mí que que que sirva, sino es porque Dios trabaja conmigo y lo pone en mí. Que todo lo que ven, todo lo que oyen, todo lo que puedan percibir es porque Dios vive en mí. Así que, no sé qué debilidad tengan, no sé qué haya en tu vida, pero cree que por encima de eso el Señor es quien bendice tu vida, tu destino y es el que abre puertas y es el que llena nuestros corazones. Así que, vamos a escuchar una alabanza y entramos ya en ese precioso tiempo de la palabra.
Y recuerda también que de lunes a viernes, bueno, los sábados estamos también repitiéndolo, puedes escuchar eh a ver que se me queda pegado aquí esto. Eh las reflexiones de los siervos de Dios, el pastor Juan Pacheco desde Lima, Perú, el pastor Javier Ferreira desde Argentina a las 8 de la mañana, la pastora Tovar desde Madrid a la 1 del mediodía y el pastor Juan Pacheco desde Lima, Perú a las 10 de la noche. Ahí puedes también pues eh recibir esa palabra, ese mensaje que es tan importante para nosotros. Vamos a escuchar de de Rosa Karina, Tu Gracia Me Salvó.
Mi esfuerzo como humana fue insuficiente para hacer tu voluntad. Pues tantas veces en la vida te he fallado. Que me avergüenzo solamente con pensarlo. Veo la senda por donde antes caminé. Tantas caídas que en ella experimenté. Mas te acercaste sin fijarte en mis errores. Y me diste la mano. Me tomaste. Me salvaste, Señor. No fue mi fuerza, mi Señor, que me libró de esas cadenas. Por mi esfuerzo no bastó para aliviar todas mis penas. Fue por tu gracia incomparable. Tu gracia insuperable. Tu fuerte brazo, Señor, me alcanzó. Tu gracia me salvó. Sé que mi fuerza como humana no me basta para vivir en este mundo sin caer. Yo reconozco que es muy fuerte el enemigo. Y necesito tu poder para vencer. Señor, no quiero que te alejes de mi lado. Pues solo tú pudiste darme libertad. Cuando viví lejos de ti, yo fui una esclava. Mi alma te ofendía cada día sin quererlo, Señor. No fue mi fuerza, mi Señor, que me libró de esas cadenas. Por mi esfuerzo no bastó para aliviar todas mis penas. Fue por tu gracia incomparable. Tu gracia insuperable. Tu fuerte brazo, Señor, me alcanzó. Tu gracia me salvó. No fue mi fuerza, mi Señor, que me libró de esas cadenas. Por mi esfuerzo no bastó para aliviar todas mis penas. Fue por tu gracia incomparable. Tu gracia insuperable. Tu fuerte brazo, Señor, me alcanzó. Tu gracia me salvó. Tu fuerte brazo, mi Señor, me alcanzó. Tu gracia me salvó.
Así es, amado Dios. Entendemos por el espíritu, por la palabra de Dios que hemos sido salvos por gracia, por misericordia, porque a Dios le ha placido, ¿verdad? Vamos a entrar a ese capítulo eh si no estoy mal, cuatro de Primera de Corintios. Vamos a revisar aquí, eh sí. Vale, sí, capítulo cuatro de Primera de Corintios, ¿verdad? Y pero vamos a poner aquí un fondo. Gloria a Dios, llegamos hoy al capítulo cuatro de esta primera carta del apóstol Pablo a los Corintios. Tenemos ante nosotros el último capítulo en el cual Pablo habló sobre las divisiones y el espíritu partidista que existía en la iglesia de Corinto. En este capítulo cuatro, él expone las condiciones de los siervos de Cristo y qué era lo que debían controlar y qué es lo que debía controlar la conducta cristiana. Primer versículo del capítulo cuatro dice así: Por tanto, que los hombres nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Recordemos lo que era misterios. Misterios es algo que ya existe, pero que no nos ha sido revelado, como Cristo. El Antiguo Testamento, una vez que lo empezamos a estudiar y a entender, vemos que ahí se nos hablaba de Cristo, ¿verdad? De ese misterio de Cristo, pero se nos reveló en el Nuevo Testamento cuando él se encarnó. ¿Verdad? Entonces, nosotros hemos sido llamados a ser administradores de los misterios de Dios y servidores de Cristo. ¿Y cuál es el gran problema que hay cuando se nos sube el lodo a la cabeza? Que empezamos a servirnos a nosotros mismos, al dinero, al al al al a la carne, a otros hombres, menos a Dios. Es un peligro bastante grande. ¿Y qué pasa? Y que vemos caer ministerios y hombres. Cuando hablo de hombres, estoy hablando de la raza humana, porque hay mujeres que también caen de los ministerios, porque han dejado de servir a Cristo y de administrar los misterios de Dios. Siempre lo digo porque lo tengo clavado en mi en mi mente, en mi alma, en mis entrañas, con fuego. Y es que el Espíritu Santo me ha dicho, "Adriana,
Locutora: Quiero que seas fiel, quiero que seas íntegra, quiero que seas obediente y quiero que prediques mi palabra.
Esa ha sido la, eso ha sido lo que lo que lo que Dios me ha dicho. Y así es la forma como sirvo a Dios. Y así es la forma como administro los misterios que Dios me revela para para esta radio y para mi vida y para lo que Dios quiere que haga.
Entonces, tenemos que tener claro quiénes somos y qué es lo que hemos sido llamados a hacer. No servirnos a nosotros mismos. No servir a los hombres en el sentido de por dinero, por por posesión o posiciones.
¿Verdad? Escuchaba hoy que hablaban y decían, hace años a la gente se le predicaba del pecado, se arrepentía y se volvían al Señor. Ahora se van de la congregación.
¿Por qué? Porque están sirviendo a sus vientres, a su carne, a su a sus debilidades, no las están poniendo a los pies de Dios, sino que las están alimentando.
Y los predicadores terminan sirviéndoles a esas personas por no tener con qué pagar un local, por no tener con qué mantenerse con su coche, con su casa, porque han dejado de servir al al jefe, al que paga bien, que es nuestro Señor.
Por servir a gente que ama más este mundo que a Jesús.
Entonces, tenemos que hablar la palabra de Dios. Y la palabra de Dios habla del pecado, pero también habla de la reconciliación, del perdón.
Entonces, que se van, que se vayan. Los que los que son del espíritu no se irán, sino que buscarán ser cambiados y transformados.
Como lo somos tú y yo. Porque el Señor también a todos nos habla a través de otra persona o a través de la palabra o como él quiera. Y nos muestra también lo que lo que lo que tenemos que hacer. Así que, recuerda, somos servidores de Cristo y administradores de los dones de Dios. Versículo 2. Ahora bien, lo que se requiere de los administradores es que cada uno sea hallado qué, fiel. Tremendo, ¿verdad? Fiel. Fiel.
Ojalá Dios nos nos pueda hallar y llamar como llamó a Moisés, que dijo que Moisés había sido fiel sobre toda su casa.
La fidelidad le agrada a Dios. La fidelidad, así como a ti te agrada la fidelidad de tu esposa, de tus hijos, de tu familia, ¿verdad? La fidelidad en tu lugar de trabajo, la fidelidad de aquellos que comparten contigo. Imagínate cuánto no cuánto no le va a agradar a Dios que seamos fieles, que no seamos hipócritas ni ladrones ni mentirosos con con lo que nos es entregado del reino de Dios.
¿Verdad? Cuando se escucha a un hombre o mujer decir mis ovejas, mi iglesia, mis almas, ya dejaron de ser fieles a Dios.
Porque la iglesia es de Dios, las almas son de Dios, las ovejas son de Dios, mis recursos son de Dios, mi vida es de Dios, no es mi vida. No es mi familia, es de Dios.
Todo lo que tenemos. El mismo apóstol Pablo lo dijo, ¿qué tienes que no te haya sido dado? Y si te ha sido dado, ¿por qué te envaneces?
Ni siquiera los hijos, aunque tú mujer los hayas parido y tú hombre los hayas engendrado, son tuyos, son de Dios.
Todo lo que tenemos es de Dios y a Dios volverá.
Dios quiere que seamos fieles. Fieles. Y hay gente fiel en lo poco, pero cuando Dios le añade más, a veces vienen problemas.
Porque dejan de poner la mirada en el dador para ponerlo en la en las bendiciones, en las cosas.
Todos nos conocemos. Dice que no hay más ciego que el que no quiera ver y no hay más sordo que el que no quiera oír. Entonces, si yo sé que soy fiel a Dios con ese coche de del año tal, que que es más viejo que que Matusalén, pues sigo con ese coche y no busco otro porque si sé que Dios me da otro, voy a dejar de ser fiel a Dios.
Es un ejemplo, ¿no? Señor, yo soy fiel a ti con con este sueldo que me gano.
Pero si quizás te aumentan mucho más, quizás tú ya no vas a ser fiel.
Y créeme que Dios nos va a probar, que Dios nos prueba. O sea, quien diga que Dios no le prueba, pues no sé qué Dios tienes, porque a mí Dios me prueba.
Porque Dios nos prueba para poder darnos más. Pero también nos prueba con menos para ver si seguimos siendo fieles y agradecidos a Dios.
Y y y yo lo he dicho y lo digo, cuando yo más veo la mano de Dios es en la escasez.
¿Por qué? Porque cuando tengo no es que no deje de ser fiel a Dios, pero es como que ya no tengo necesidad de acercarme y decirle al Señor, Señor, necesito tal cosa.
Porque como tengo y lo puedo cubrir, pero cuando tengo escasez, entonces digo, mira, Señor, necesito tal cosa, pero no no me llega, no puedo. Entonces, Dios nos va a probar. Nos va a probar en en lo mucho y nos va a probar en lo poco.
Para ver si seguimos siendo fiel a Dios. Y aquí dice que debemos ser administradores y que seamos hallado qué, fieles. ¿Qué dice la palabra de Dios? Buen siervo y fiel. En lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré. Mira, aquí llévete Dios a un donde te lleve, es poco para lo que realmente hay en el cielo.
Y aquí mucha gente se envanecen con lo poco, se engrandece y pierden lo mucho que hay en el cielo.
Lo que hay aquí, lo lo lo que lo que tenemos, lo que hacemos, es tan tan poco a lo que Dios tiene para nosotros en la eternidad, que el Señor nos ayude a entender, a comprender y a y a vivir con con esa verdad de nuestro corazón.
¿Qué dice? En lo poco fuiste fiel. Y sabes que muchos tienen aviones, tienen grandes templos, tienen dinero, escriben libros y y eso es mucho. Pero, sin embargo, Dios dice que es poco, pero que si fueron fieles en eso, Dios los pondrá en más.
¿Verdad? Entonces, imagínate. Imaginémonos por un momento hasta donde nuestra mente limitada pueda de lo grandioso que puede tener Dios para nosotros.
Versículo 3 y 4. En cuanto a mí, en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros o por tribunal humano, ni aún yo mismo me juzgo, aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso estoy sin culpa, pues el que me juzga es el Señor. ¿Quién es quien nos juzga? El Señor. Estos dos versículos presentan los tres tribunales ante los cuales debemos presentarnos. Y nos dice que no tenemos derecho a juzgarnos unos a otros porque todos compareceremos ante un tribunal superior.
Vamos a mirar el primer tribunal, es el tribunal ordinario de la opinión de los demás. Notemos lo que el apóstol Pablo dijo, que él consideraba de poca importancia el ser juzgado por los demás o por cualquier tribunal humano. Él se refería aquí a la opinión de los demás. En la versión de la Biblia que preparó Phillips, dijo en este versículo 3, en realidad a mí no me interesa mucho lo que ustedes o cualquier otra persona piensen de mí. Esta no es una traducción literal, pero es una buena interpretación.
Es una declaración realmente contundente y parecería indicar que Pablo fuera antisocial. Sin embargo, el apóstol no era una persona insensible o que despreciara la opinión de los otros. Él no era inmune a las expresiones y y y estima de la gente que le rodeaba. Él defendía su apostolado con gran sentimiento cuando era desafiado por sus críticos. Él siempre se sentía herido por los rumores falsos y aquí en este mismo capítulo hizo referencia a ello, como vemos en los versículos como veremos en los versículos 11 al 13, en los que dijo lo siguiente: Hasta el día de hoy padecemos hambre y tenemos sed y estamos desnudos, somos abofeteados y no tenemos lugar fijo donde vivir. Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos, nos maldicen y bendecimos, padecemos persecución y lo soportamos. Nos difaman y respondemos con bondad. Hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos. Aquí pues podemos ver la sensibilidad del apóstol Pablo afectado por las opiniones de otros. Sin embargo, su vida no estaba influenciada por esas opiniones. ¿Ves? Hay mucha diferencia entre ser afectado e influenciado.
¿Verdad? Hay diferencia de eso.
De ser afectados e influenciados, ¿verdad?
Así que el apóstol Pablo era se afectaba, claro, de de los comentarios, de las críticas, pero eso no lo influenciaba a dejar el ministerio y a no servir al Señor. ¿Verdad? Entonces, tenemos que vivir así.
Vamos a mirar aquí una cosa.
Vamos a ver.
La diferencia principal radica en cómo se produce el cambio y el grado de participación o reacción de la persona, ¿verdad? O sea,
entre ser afectado y ser influenciado.
¿Verdad?
Entonces, el apóstol Pablo llegó a sentir tristeza, llegó a sentirse afectado por porque uno quiere que todo vaya bien, caerle bien a toda la gente, pero es imposible.
¿Verdad? Así que
que Dios nos ayude. El problema con la mayoría de nosotros es que preferimos vernos arruinados por la adoración que salvados por la crítica. Y eso nos y eso nos tememos, querido amigo, es también una cruda verdad.
Hay gente que prefiere ser adulada que criticada, que se le digan las cosas. Y la crítica nos puede salvar.
Porque cuando alguien nos critica, hay algo de verdad en ello. No. Recuerda que la mentira qué es, verdades a medias.
Y la crítica igual.
Cogen algo que no está bien en ti, pero lo hacen para hacerte daño.
Locutora: Pero cuando nosotros estamos llenos de Dios, esa crítica nos puede salvar. ¿De qué manera? Porque reconocemos, si yo reconozco que, por ejemplo, no tengo paciencia. Y eso pues no es bueno. Pero cómo voy a a cambiar esa esa crítica que me han hecho por mi falta de paciencia. Pues voy a buscar tener paciencia. Dios me va a ayudar. Un ejemplo, ¿no? Entonces, tremendo. Segundo punto. Ahora hay un tribunal de más alto nivel, es el tribunal de la propia conciencia, que es el que se revela en sus palabras. Ni aún yo mismo me juzgo. Leíamos en el versículo 3. O sea, esa ese ese ese juzgamiento viene de tener una conciencia como una guía segura. Pablo dijo que no era una guía precisa exacta. Nosotros debemos ser guiados por el espíritu. En Génesis se puede ver la edad de la conciencia que terminó con el juicio del diluvio. La iglesia, o mejor dicho, los creyentes, tienen que tener una conciencia más iluminada y cuando nos reprocha reprocha algo o nos censuran, debemos prestarle atención y obedecerla. Pero cuando aprueban nuestra manera descuidada de vivir o cuando apelan a nuestra vanidad y nos alaban, entonces debemos tener mucho cuidado todos nosotros de permanecer firmes o caernos ante el tribunal.
Locutora: Longfellow dijo, "No es el clamor de las multitudes ni ante el aplauso o los gritos de las masas, sino que es en nosotros mismos donde se encuentra el triunfo o la derrota." Mira qué verdad. Mira qué verdad. Porque y lo vemos en nuestro Señor Jesucristo. Mientras él le sanaba, les daba de comer, mientras él hacía bienes para la gente, la gente lo amaba, la gente lo seguía. Pero cuando ya él lo llevan preso y ya no puede hacerles nada, empiezan a gritar que lo crucificaran.
Locutora: Entonces, el triunfo del nuestro Señor Jesucristo, como la aparente derrota en la cruz del calvario, no lo encontró el Señor cuando las masas lo seguían, lo aplaudían, lo vitoreaban o le gritaban. Porque recordemos que cuando él entró a Jerusalén, dice que fue en un pollino de asno subido y le tiraban las eh palmeras al suelo y y decían, "Hosanna, Hosanna en las alturas, Hosanna al hijo de de David, ¿verdad?" Y y luego lo estaban, ¿qué? Pidiendo para matarlo. Entonces, el triunfo y la o la derrota aparente de nuestro Señor Jesucristo en la cruz no dependió de la multitud de los aplausos, los gritos ni de las masas. Y eso nos pasa a nosotros, porque hoy nos aman, hoy les gusta lo que predicamos, pero mañana nos estarán apedreando, crucificando.
Locutora: Entonces, nuestra derrota y nuestro triunfo no viene de eso. Viene de nuestra conciencia. Y si nuestra conciencia es es limpia, alguien dijo que la mejor almohada es una conciencia limpia. Lo hermoso que es irte a la cama y que tu conciencia no te acuse. Hay problemas, sí. Y yo he aprendido algo cuando voy a mi cama y tengo muchos problemas, digo, "Señor, yo encomiendo mi espíritu a ti, mis pensamientos." Señor, yo voy a dormir y tú vas a tener el control. Cuando son muy fuertes las circunstancias, me pongo de rodillas.
Locutora: Entonces, no hay nada mejor que una conciencia limpia delante de Dios y de los hombres. Y pase lo que pase, nada te va a derrotar, porque el Señor está contigo.
Locutora: Un hombre honrado no será influenciado por la opinión de otros, un hombre con una conciencia tranquila no va a ser influenciado por otros. Luego encontramos el tercer tribunal del único amo y Señor, el tribunal supremo de Cristo. Pablo estaba diciendo que algún día él estaría ante el tribunal de Cristo, acerca del cual hemos oído a leer las palabras del versículo 4. Pero el que me juzga es el Señor y cada uno de nosotros tendrá que comparecer algún día ante ese tribunal. Sobre este tema, él hablará más extensamente en la segunda carta a los Corintios en el capítulo 5. Esperamos llegar allí para entrar más a fondo en este precioso tema o asunto. Pero cada uno de nosotros tendrá que estar presente allí, así que cada uno de nosotros tendrá que estar ante el tribunal de nuestro Señor Jesucristo. Versículo 5 de este capítulo 4 de la primera carta a los Corintios dice, "Así que no juzguéis nada antes de tiempo, sino esperad hasta que venga el Señor, el cual sacará a la luz también las cosas ocultas en las tinieblas y también podrá pondrá de manifiesto las intenciones de los corazones. Entonces cada uno recibirá su alabanza de parte de Dios."
Locutora: Él es el que juzgará en un día futuro. Si nosotros juzgamos, emitimos juicios sobre alguien, en realidad estamos ocupando el lugar del Señor. Por ese motivo no tenemos que reaccionar agresivamente con nuestras críticas cuando hayamos sido heridos u ofendidos, porque nuestro resentimiento nos haría llegar aún más lejos a extremos y daños incluso mayores que los que hayamos recibido. Dios juzgará con justicia y él conoce todos los hechos y circunstancias que nuestra limitada condición humana nos impide conocer y por otra parte probablemente conozcamos peores cosas sobre nosotros mismos que las que saben las personas que nos hayan criticado. Los hechos que se realizan en lo oculto de las tinieblas serán expuestos a la luz en la presencia misma de Jesucristo. Las intenciones y motivaciones que se encuentran ocultas en el interior de nuestro corazón serán puestas de manifiesto. Ese es el motivo por el cual tendríamos que ser cuidadosos en la manera en que vivimos y en nuestra conducta. Luego el apóstol Pablo hizo esta gran declaración, "Entonces cada uno recibirá su alabanza de parte de Dios", es decir, que Dios dará a cada uno la honra que haya merecido, quizás quizás y quizás algunos creyentes están frecuentemente resentidos porque ya sea por descuido o por envidia, los demás no reconocen o valoran debidamente sus obras y su conducta.
Locutora: Bueno, gloria a Dios. El Señor es el que dará a todos esas bendiciones o esas honras o eso o esa recompensa, ¿verdad? Así que si aquí nadie te reconoce, nadie te nadie te te ama o nadie te Bueno, nadie te ama, ¿crees tú que nadie te ama? Pues entonces eh, descansa, porque el Señor sí lo hace por ti. Así que gloria a Dios, mañana, miércoles, confiando en el Señor, a las 10 de la noche vamos a tener eh tiempos de refrigerio espiritual. Así que seguiremos en este capítulo 4 de la carta de la primera carta a los Corintios y seguiremos hablando de todo esto que es de mucha bendición para nosotros como ser servidores de Cristo y eh administradores de los misterios de Dios con fidelidad, sin eh permitir que nuestro triunfo o derrota dependa de las opiniones de otras personas.
Locutora: ¿Por qué? Porque la gente eh, ¿sabes cuál es la gente que más critica? La que no hace nada. Es que si yo estuviera allí lo haría mejor que esa persona. Pero es que ni siquiera estás haciendo nada. Y y y yo he aprendido algo, si tú no estás en el lugar que yo estoy, es porque Dios me ha elegido a mí, no a ti. Y si yo no estoy en el lugar que tú estás, es porque Dios te eligió a ti y no a mí. Porque si yo yo realmente lo fuera a hacer mejor que tú, pues Dios no te hubiera puesto a ti, me hubiera puesto a mí. Entonces, cuando nosotros empezamos a entender, ¿verdad? Y lo vemos en el caso de María y de Aarón. Cuando empezaron a murmurar de de Moisés. Dios por ¿por qué escogió a Moisés? Porque María y Aarón no iban a hacer lo que Moisés iba a hacer de parte de Dios. Entonces, no hay que quemarse la cabeza. No tenemos que eh, o sea, nos puede afectar la crítica, la murmuración y tú, sí, pero no nos dejemos influenciar. No dejemos que eso dañe nuestra paz, nuestro gozo, nuestro ministerio, nuestro anhelo por servir al Señor. Nos afecta, sí, nos duele porque somos seres humanos, porque pero yo tengo que sacudirme de eso y saber por qué estoy donde estoy por la gracia de Dios. No porque yo sea mejor, no. Es porque a Dios le plació. Es porque Dios ha querido que así sea. Y lo voy a hacer tal como Dios quiere porque Dios que me llamó vive en mí y lo hace. Así que gloria al Señor, ¿verdad? Porque Dios es fiel y maravilloso. Así que bueno, te deseo una feliz noche, deseo que te conectes mañana a las 5 de la mañana para que haga para que hagamos o compartas conmigo ese devocional. Buenos días, Espíritu Santo. Y bueno, y descansa en el Señor y deja que el Señor sea tu escudo y tu fortaleza. Así que un abrazo fuerte, Dios te bendiga, Shalom.


