El Pecado en la Iglesia de Corinto: Inmoralidad, Levadura y el Llamado a la Santidad
La pastora Adriana Sánchez Valencia analiza 1 Corintios 5, abordando la inmoralidad en la iglesia. Se enfatiza la vigilancia, el arrepentimiento, la santidad y el propósito de ganar almas.


Minutos del episodio
- El propósito de ganar almasLa pastora Adriana Sánchez Valencia introduce el programa y el propósito de ganar almas para Cristo, compartiendo la historia del padre del escritor de «Una vida con propósito».
- Los pecados en CorintoSe introduce el estudio de 1 Corintios 5 y 6, que abordarán la inmoralidad sexual y los problemas legales en la iglesia de Corinto.
- La inmoralidad sexual hoySe analiza 1 Corintios 5:1-2, comparando la inmoralidad en Corinto con la actual y la importancia de la vigilancia en la iglesia.
- El peligro de la confianza ciegaLa pastora advierte sobre no confiar ciegamente en personas, incluso dentro de la iglesia, y la necesidad del discernimiento del Espíritu Santo.
- La entrega a SatanásSe explica el mandato de Pablo de entregar al pecador a Satanás para la destrucción de la carne y la salvación del espíritu, con ejemplos bíblicos.
- La levadura del pecadoSe aborda 1 Corintios 5:6-8, la hipocresía de la iglesia de Corinto y cómo un poco de levadura (pecado) fermenta toda la masa.
- No andar con inmoralesSe discute 1 Corintios 5:9-11, la instrucción de Pablo de no asociarse con hermanos que se llaman cristianos pero viven en inmoralidad.
- El arrepentimiento es una decisiónLa pastora enfatiza que el arrepentimiento requiere una decisión personal y un cambio de actitud, no solo oración, y comparte su experiencia de santidad.
En este episodio de Tiempos de refrigerio espiritual, la pastora Adriana Sánchez Valencia, desde Radio Renacer en Valencia, España, compartió una reflexión profunda sobre el propósito de Dios para nuestras vidas: ganar almas para Cristo. Recordó la historia del padre del escritor del libro «Una vida con propósito», quien, en sus últimos momentos de vida, expresó su ferviente deseo de ganar «uno más para Cristo». Este testimonio subraya la pasión y el compromiso que todo creyente debería tener.
La pastora Adriana introdujo el estudio de la Primera Carta a los Corintios, centrándose en el capítulo 5, donde el apóstol Pablo aborda la inmoralidad sexual dentro de la iglesia. Se destacó la gravedad de que existiera una inmoralidad tan escandalosa como la de un hombre que tenía a la mujer de su padre. La pastora hizo una conexión con la actualidad, señalando que estas impurezas y perversiones sexuales lamentablemente también se ven hoy en día, incluso dentro de las congregaciones. Enfatizó la necesidad de una vigilancia extrema, especialmente con los niños, y advirtió sobre no confiar ciegamente en nadie, ni siquiera en aquellos que se presentan como siervos de Dios, citando casos de abuso y la importancia de que el Espíritu Santo revele los corazones.
La Disciplina Eclesiástica y la Levadura del Pecado
Pablo, con un lenguaje enérgico, instruyó a la iglesia de Corinto a juzgar y quitar de en medio al que cometía tal acción. Explicó que, en el nombre de Jesús, el tal debía ser «entregado a Satanás para que se destruya lo que es humano, su cuerpo, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús». La pastora Adriana profundizó en este concepto, recordando ejemplos bíblicos como Job, a quien Satanás fue permitido probar, y Pedro, a quien Satanás reclamó para zarandearlo. También mencionó a Himeneo y Alejandro, a quienes Pablo entregó a Satanás para que aprendieran a no blasfemar, según 1 Timoteo 1:20. Se aclaró que Dios permite estas pruebas por alguna razón, ya sea para restaurar a un creyente o para revelar si no es un cristiano genuino.
El apóstol Pablo también reprendió la jactancia de los corintios, preguntando: «¿Acaso no sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa?» (1 Corintios 5:6). La levadura, en la Biblia, siempre simboliza el principio del mal. La iglesia de Corinto era hipócrita, jactándose de su servicio cristiano mientras toleraba el pecado en su seno. La pastora Adriana ilustró esto con la analogía de la levadura en la panadería, donde una pequeña cantidad puede leudar una gran masa, y con la frase de Eclesiastés sobre la mosca muerta que echa a perder el perfume. El pecado, por pequeño que parezca, puede corromperlo todo.
Santidad, Arrepentimiento y Vigilancia Personal
El mensaje de Pablo es claro: «Limpiaos pues de la vieja levadura para que seáis nueva masa como lo sois sin levadura, porque nuestra Pascua que es Cristo ya fue sacrificada por por nosotros» (1 Corintios 5:7). Se nos llama a celebrar la fiesta «no con la vieja levadura ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con pan sin levadura de sinceridad y de verdad» (1 Corintios 5:8). Esto significa que debemos ser limpiados por la sangre de Cristo y permitir que el Espíritu Santo nos haga crecer en el conocimiento de Jesús, sin la levadura de este mundo.
La pastora Adriana enfatizó la instrucción de Pablo de no andar en compañía de quienes, llamándose hermanos, son inmorales, avaros, idólatras, difamadores, borrachos o estafadores. «Con él ni siquiera comáis» (1 Corintios 5:11). Esto no se refiere a la gente del mundo, sino a aquellos dentro de la iglesia que profesan ser creyentes pero viven en pecado. La luz no tiene comunión con las tinieblas. La responsabilidad de la iglesia es juzgar el mal dentro de su comunidad, mientras que Dios juzgará a los de afuera (1 Corintios 5:12-13). La historia de Corinto terminó con el arrepentimiento del hombre, y Pablo instruyó a la iglesia a perdonarle y consolarle (2 Corintios 2:4-8).
El arrepentimiento, según la pastora Adriana, no es solo orar, sino tomar una decisión y cambiar de actitud. Ella compartió su testimonio personal de cómo se protege de las tentaciones, evitando situaciones de riesgo y orando para que Dios sea su «suegro» y su guía en todo. Reafirmó que vale la pena vivir una vida de santidad y entrega a Dios, porque el respaldo divino y el peso de su gloria son invaluables. El propósito final de nuestra vida debe ser ser ganadores de almas, anhelando, incluso en nuestro último aliento, ganar «uno más para Cristo».
Puntos clave
- El quinto propósito de Dios para nuestras vidas es ganar almas para Cristo, según el libro «Una vida con propósito».
- El padre del escritor de «Una vida con propósito», en sus últimos momentos, deseaba ganar «uno más para Cristo».
- 1 Corintios 5:1-2 describe la inmoralidad en Corinto: un hombre tenía a la mujer de su padre.
- La pastora Adriana advierte sobre no fiarse de pastores o hermanos a ciegas, citando un caso de abuso infantil.
- La Biblia dice que muchos dirán «Señor, Señor», pero el Señor les dirá «yo no los conozco, hacedores de maldad».
- La pastora Adriana relata el testimonio de Alex Campos, quien fue abusado por un vendedor de comida.
- Pablo instruye que el pecador sea «entregado a Satanás para que se destruya lo que es humano, su cuerpo, a fin de que el espíritu sea salvo».
- 1 Corintios 5:6 enseña que «un poco de levadura fermenta toda la masa», simbolizando el principio del mal.
- 1 Corintios 5:9-11 prohíbe andar en compañía de quienes, llamándose hermanos, son inmorales.
- La pastora Adriana enfatiza que el arrepentimiento no es solo oración, sino una decisión personal y un cambio de actitud.
Citas bíblicas mencionadas: 1 Corintios 5 · 1 Timoteo 1:20 · Juan 8:32 · 2 Corintios 2:4-8 · 2 Corintios 7:12
Transcripción completa
Tiempos de refrigerio espiritual con una palabra de Dios a tiempo para edificar tu vida, familia y ministerio. Tiempos de refrigerio espiritual con la pastora Adriana Sánchez Valencia. Tiempos de refrigerio espiritual.
Entrando en el lugar santo.
Entrando en el lugar santo.
Lavado por su sangre.
Yo puedo percibir su aroma.
Perfume inigualable.
Radiaba todo en tu presencia.
Una profunda paz en mí.
Me dejaste pasar aquí.
Es que esto huele a gloria.
Esto huele a gloria.
Pude alcanzar al fin mis esperanzas.
Anhelaba yo estar contigo.
Dime en qué cielo estoy, Jesús, mi amigo.
Esto huele a gloria.
Es un olor a amor que embriaga mi alma.
Quiero quedarme aquí contigo.
Eres quien me salvó, Jesús, mi amigo.
Esto huele aquí.
A gloria.
Entrando en el lugar santo.
Lavado por su sangre.
Yo puedo percibir su aroma.
Perfume inigualable.
Radiaba todo en tu presencia.
Una profunda paz en mí.
Me dejaste pasar a ti.
Es que esto huele a gloria.
Esto huele a gloria.
Pude alcanzar al fin mis esperanzas.
Anhelaba yo estar contigo.
Dime en qué cielo estoy, Jesús, mi amigo.
Esto huele a gloria.
Es un olor a amor que embriaga mi alma.
Quiero quedarme aquí contigo.
Dime en qué cielo estoy, Jesús, mi amigo.
Esto huele a gloria.
Es un olor a amor que embriaga mi alma.
Quiero quedarme aquí contigo.
Eres quien me salvó, Jesús, mi amigo.
Esto huele aquí.
A gloria.
Locutora: Muy buenas noches, muchas bendiciones. Bienvenidos a un nuevo programa de Tiempos de refrigerio espiritual a través de Radio Renacer, transmitiendo desde la ciudad de Valencia en España. Damos toda la gloria al Señor por este maravilloso y precioso tiempo que nos regala para estar compartiendo de su palabra y para recibir su palabra, ¿verdad?
Así que bueno, alabado sea el nombre del Señor. Hoy es jueves 22 de octubre de este año 2026. Estamos, ah, a ver, a 9 días de que se, 9 días, sí, de que se termine este décimo mes de este año, ¿verdad? Este año quizás ha sido un año cuesta arriba muchas veces. Mmm, bueno, nos ha pasado un poquito de todo, ¿verdad? A unos quizás más que a otros, pero, pero hemos tenido momentos difíciles, pero siempre hemos visto la mano poderosa de Dios. Y lo importante es que Dios está con nosotros, que hemos sido llamados con un solo propósito, aparte de agradar a Dios y servir a Dios, es de ganar almas para Cristo. Yo creo que ese es el título más hermoso que tú y yo podemos tener, ganadores de almas, ¿verdad?
Eh, yo leía en un libro cierto, en un tiempo atrás, eh, leía y ese libro, ¿no? Y ahí hablaba del mercado de las almas y, y hablaba cómo Satanás tenía las almas esclavizadas y las vendía. Las vendía a la droga, las vendía a la perversión sexual, las vendía para la violencia, para toda clase de destrucción, ¿verdad? Y, y cómo el Señor Jesucristo era quien podía libertar de ese cautiverio a las almas.
Así que bueno, damos gloria al Señor porque pues él nos usa, hacer es imperfectos, débiles, con llenos de tantos prejuicios y tantas cosas. Sin embargo, Dios por su amor, su misericordia y su fidelidad nos ha hecho partícipes de poder predicar y compartir esta palabra tan maravillosa que es Jesús y que da vida.
En el devocional, Buenos días, Espíritu Santo, estamos viendo un libro precioso que se llama Una vida con propósito y estamos en el quinto y último capítulo de, no, en el quinto o último propósito que Dios hizo para nuestras vidas y hoy hablábamos, eh, pues eso, que Dios nos escogió para una misión y esa misión es ganar almas para Cristo. Y el padre de este hombre, del escritor, eh, murió de cáncer, pero fue un hombre que fundó muchas congregaciones por el mundo, ¿no? Muchas, bueno, la iglesia somos nosotros, pero bueno, fundó muchos lugares para que la iglesia pudiera reunirse. Y este hombre con cáncer y ya en sus últimos momentos de vida, dice que él se, se quiso levantar de la cama, no podía, no podía, pero quiso levantarse de la cama y cuando le decían que no podía y que, ¿qué es lo que quería hacer? Él dijo, tengo que ganar uno más para Cristo, ¿verdad? Y luego dice el escritor que como si fuera una orden de parte de su papá, le dijo, no dejes de ganar uno más para Cristo, ¿verdad? Y ese es nuestro ministerio, ese es nuestro llamado, predicar el evangelio, ¿verdad? Dice la palabra que benditos son los pies de los que anuncian las buenas nuevas, ¿verdad? Y, y debemos ganar uno más para Cristo, que el Señor nos ponga ese amor, esa pasión, esa compasión para que ganemos uno más para Cristo cada día.
Así que bueno, gloria al Señor, damos toda la alabanza al Señor. Esta preciosa noche vamos a continuar en Primera de Corintios, capítulo 5. Hemos venido viendo los primeros cuatro capítulos donde hemos visto la iglesia de Corinto en con un espíritu partidista y de división. Unos decían que eran de Pablo, otros de Apolos y, y bueno, Pablo tuvo que explicar todo eso, Pablo tuvo que ayudar a la iglesia de Corintios para que pudieran quitar eso de en medio de ellos. Y a partir del versículo del capítulo 5 y el capítulo 6, vamos a ver los pecados o escándalos que habían en la iglesia de Corintios. En el capítulo 5 vamos a estar hablando de todo lo que es la inmoralidad, ¿verdad? Inmoralidad sexual, toda impureza sexual que había allí. Y en el capítulo 6 se va a hablar de los problemas legales que habían entre creyentes, ¿verdad? Todas esas cosas se ven actualmente. Se ven eh, espíritu de división, espíritu de partidista, se ven toda clase de impurezas y se ve también problemas entre los creyentes, ¿verdad? Así que los vamos a estar viendo, bueno, en ese capítulo de hoy, mañana es viernes, mañana seguiremos hasta donde podamos llegar hoy, pues bueno, gloria al Señor. Así que, Padre, en el nombre de Jesús, gracias por este día para nosotros, en esta parte del mundo que ya estamos, Señor, a a las 10 y 11 de la noche. Estamos a nada de que se termine este día jueves 22 de octubre y podamos entrar en ese viernes 23 de octubre, Señor. Padre, con la confianza y la certeza de que tú estás con nosotros, Señor. Padre, hay muchos que están quizás en la mañana, en la tarde o en la noche, apenas empezando la noche de este día. Señor, igual tú estás ahí, Señor. Padre, nos unimos y levantamos un clamor por la iglesia en Nigeria. Señor, están matando a todos los que tienen fe en ti, a los que creen en ti, sean hombres, mujeres, niños. Padre Santo, que seas tú fortaleciendo a tu pueblo en Nigeria. Que seas tú haciendo justicia a tu pueblo, Señor, en Nigeria, Padre. Señor amado, que fortalezcas a tu iglesia, Señor, para que a pesar de lo que viven, sigan aferrados a ti, Señor. Oh, Padre Santo, y a los y a los demás, perdónanos, Señor, porque hay tanto pueblo tuyo en las naciones sufriendo persecuciones, muertes, cárceles y muchos estamos, Señor, eh, acomodados, eh, con pereza, eh, llenos de religión, mientras que otros están pagando un precio muy alto por ser imitadores de Jesús, por amar a Jesús, por servir a Jesús y por llevar las buenas nuevas. Así que, Señor, ten misericordia de nosotros y
Locutora: a nivel mundial, Señor, fortalece a tu pueblo, Señor, en Nigeria, en África, en Asia, en América del Norte, en América Central, América del Sur, en Europa, en Asia, en Oceanía. Padre, donde se donde esté tu pueblo, Señor, en los en medio de los indígenas, de las tribus de África, quizás, Señor, en lugares tan remotos que no nos imaginamos, pero allí están brillando como lumbreras, llenos del Espíritu Santo. Así que, Señor amado, mi oración es que nos fortalezcas porque los tiempos cada día son muy malos, Señor. En el nombre de Jesús, gracias, amado Espíritu Santo. Gracias por pasar ese carbón encendido por mi boca para poder esta noche como me dijiste tú a principio de este año, que me darías voz de trompeta para que no dejara de predicar tu palabra, Señor. Y yo sé que donde donde esté llegando esta radio, está llegando este mensaje, el cual está dando vida, liberación y salvación, Señor. Y que en esta noche, Padre, a través de tiempos de refrigerio espiritual, tú me permitas ganar uno más para Cristo. Gracias, amado Señor. Gracias, Jesús.
Locutora: Gloria al Señor. Recuerda que el 31 de octubre vamos a estar de 10 de la noche a 3 de la mañana en una en un poderoso tiempo de intercesión y enseñanza acerca de todo esto que que se llama Halloween, que es una fiesta totalmente diabólica. Vamos a estar ahí con los pastores Osvaldo Macías, el pastor William Perdomo y la pastora Merche Galarza y quien te habla, la pastora Adriana Sánchez Valencia. Así que vamos a estar ahí en en el nombre del Señor, pues compartiendo con vosotros. También, eh, bueno, preparando ya en nada esa décima vigilia, décima primera vigilia de este año 2026 o la penúltima vigilia de este año 2026, que será en noviembre para el día eh si no estoy mal, lo vamos a hacer el 20 de noviembre. Para el 20 de noviembre, que es viernes, vamos a llevar a cabo esa poderosa vigilia Noches de Fuego. Así que gloria al Señor porque eh Dios va añadiendo las los siervos y siervas que me van a estar acompañando. También este sábado tendremos ese precioso y maravilloso evento de los Hogala, de los premios Palmera Awards en Madrid, en eh Colmenar Viejo. Así que ahí vamos a estar compartiendo, disfrutando y pues haciendo parte de estos primeros premios que se llevan a cabo en Madrid y que seguro no serán los últimos en España a nivel el mundo cristiano, sino que seguirán avanzando, ¿verdad? Bendecimos a sus creadores, a sus directores, a todos los que trabajan hombro a hombro para esos premios, a todos esos a todos esos que estamos nominados, eh como radio, como locutores, como músicos, como escritores, bueno, como youtubers, como gente que está influenciando este mundo para bien en el nombre de Jesús. Así que bueno, gloria al Señor, eh tenemos un un fin de semana precioso fuera de Valencia, eh conociendo gente, compartiendo con mi familia, bueno, eh estoy nerviosa un poco por los premios, no sé, estoy nerviosa, estoy como diciendo, bueno, Señor, ahí vamos a estar, ¿verdad? Y y gloria al Señor por eso, así que bueno, alabado sea el Señor. Vamos a escuchar de Pati Cabrera, uno más para Cristo y entramos ya en ese tiempo precioso de la palabra de nuestro Señor Jesucristo.
[Música]
Locutora: Así es. Así es. O sea, se pone uno a pensar y a imaginar ese hombre, ese siervo de Dios ya agonizando por el cáncer, ya su único deseo en su alma que lo impulsaba a no rendirse, era que tenía que ganar uno más para Cristo. Ay, que el Señor nos ayude y nos llene de su espíritu y haga de nosotros altares para que el fuego mantenga encendido, que aún en nuestro último aliento nuestro deseo sea ganar uno más para Cristo. Qué bonito, ¿verdad? Qué bonito. Gloria a Jesús. Primera de Corintios, capítulo 5, la impureza. Se ha sabido que hay entre vosotros inmoralidad y una inmoralidad tal como no existe entre los no judíos, a tal extremo que alguno tiene a la mujer de su padre, es decir, a su madrastra. Imagínate en en el siglo primero de de Pablo, eso era aberrante. Eso era terrible. Y y ya sabemos todo lo que hacía Roma, ¿no? Roma fue una civilización bastante pecaminosa, ¿verdad? Pero imagínate, y ahora yo te pregunto a ti, ¿hay esa inmoralidad y esa impureza en esta generación? Apunta pala. O sea, terrible. Creo que fue ayer, me salía una noticia que una madre y una hija embarazadas del mismo hombre. Lo que no alcancé a ver si si era el padre de la chica o era otro hombre que la mamá se había conseguido y las había embarazado a las dos. Y digo, ¿hasta dónde puede llegar el diablo? Todo lo que estamos viendo ahora con los niños, cómo salen profesores con manejados por el mismo diablo y y los padres, yo no sé en qué están pensando. O sea, yo yo no entiendo, ¿verdad? Porque nosotras con José somos muy celosas y y y preferimos que se enoje a dejarlo ir con alguien o a cualquier sitio. Porque imagínate, dicen que ese profesor había abusado de 10 niños menores de 10 años porque los invitaba a su casa a jugar a la Play, a los videojuegos. ¿Y en qué cabeza cabía que unos padres dejaran ir a sus hijos ahí? O sea, terrible. Uno escucha cada cosa que uno dice, Dios mío, Dios mío, qué terrible y qué malo es el diablo. El diablo es malo, malo, malo. Tremendo. Y y aquí dice que, imagínate, tenían por mujer también a la mujer de su padre, o sea, a su madrastra. Imagínate lo que había en la iglesia de Corinto. Ahora, no sabemos todo lo que se pueda mover en medio de de los llamados iglesia, ¿verdad? Lastimosamente hay gente impía dentro del pueblo de Dios. No debes fiarte de los pastores a ciegas. Yo escuchaba a una mujer en Madrid, en la primera iglesia que yo encontré cuando vine a a España en el año 2000, eh y ella contaba que ella se vino de su país, República Dominicana, dejando a su niña de 4 años con los pastores porque ella confiaba en en en en ese matrimonio. Ella pensaba que eran buenos. Y ese hombre estuvo abusando 4 años de su hija. Ese llamado pastor que se paraba en un púlpito a hablar de Jesús estaba endemoniado. Y cuando trajo a su niña con 8 o 9 años, se dio cuenta de todo eso. Así que no podemos confiar en nadie, en nadie. Porque como decía ayer, caras vemos, corazones y mente no lo sabemos. El que nos puede revelar las cosas es el Espíritu Santo. Así que no dejes ir, no no vamos a meter a todos en el saco, pero tenemos que ser prudentes. Porque hay maldad en medio del pueblo de Dios. Hay gente impía, hay gente carnal, hay gente que está allí con apariencia de piedad, pero no la tienen. Gente que tú los puedes ver orando, levantando las manos, pero tienen maldad en su corazón. Tienen todas perversiones sexuales que de las cuales no han rendido al Señor y no han sido libres, y no han sido libres. Y hacen caer a otros o destruyen la vida de otros. Entonces, mucho cuidado en las en todo lugar, pero también mucho cuidado con tus hijos dentro de las congregaciones. No te fíes de nada ni de nadie. No le sueltes tus hijos, ay, porque la hermanita, el hermanito de la iglesia y porque todos los domingos viene y lo vemos. No te fíes de nadie. Tú no sabes si es una persona instrumentalizada por el diablo para dañar a tus hijos.
Yo voy con mi sobrino a a iglesias. Y yo estoy con 20.000 ojos con mi sobrino. En el momento que él se mueve a mi lado y yo no lo veo, yo me levanto y voy. Hay padres que, ay, se quedan allí y no descuides a tus hijos. No los descuides. Yo me levanto y voy a ver dónde está, qué está haciendo.
En todo lugar. Porque hay gente mala en todo lugar. Hay impíos, hay gente usada por el diablo para destruir. Y entonces saben que a tu a tu hijo quizás no lo van a dañar en en un centro comercial, no lo van a dañar porque porque tú estás pendiente. Pero también estate pendiente en las congregaciones donde te reúnes.
Porque todos los días llega gente. O porque los que hay ahí no te puedes fiar de tus hijos, de de nada ni de nadie, ni tú tampoco. Ay, no, que este hermanito vino y se ve adorando al Señor y nos está hablando de hacer unos negocios y de que no sé qué. Ten cuidado. Ten cuidado.
Ten cuidado, no sea que el diablo te ponga lazo a tu alma. Con todo lo que se está viendo, hay que tener mucho cuidado. Hay gente pervertida.
Yo he estado en iglesias pequeñas como en congregaciones grandes, grandes, que tú, a ver, no no te voy a decir ni de 5.000 ni de, pero congregaciones de 6.000, 7000, de de 6.000, perdón, de 600, 700, 800 personas. Como he estado también en congregaciones de 20, 30 personas, ¿sabes?
Pero no porque sea ni grande ni ni pequeña es más peligroso o menos peligrosa, no. Tenemos que ser vigilantes. Porque hay gente corrompida en medio de nosotros. Como dijo el apóstol Pablo o el apóstol Pedro, uno de los dos, no me acuerdo qué dijo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros. Creo que fue el apóstol Juan en las cartas de Juan.
Entonces, hay gente ahí muy peligrosa. Cuando vayan tus niños a la escuela dominical, no te quedes ahí confía, no, ve a mirar dónde están, qué están haciendo con ellos. Ah, no, es que si el pastor los pastores pusieron a eso a esa mujer o a ese hombre, es porque no. Porque aún ni los pastores pueden conocer a una persona si no es el Espíritu Santo quien muestra el corazón y a esa persona.
No, es que la hermana tal dice que que quiere hacer una algo con los jóvenes, con los niños, eh, pasar una noche y tal. Olvídate. Si tú no puedes estar como padre o madre con tus hijos, no lo permitas. En un congreso de jóvenes, hay mucho, pero ve también con tus hijos, con tus jóvenes, con tus niños, un congreso de niños. No dejes a tus hijos solos, no te fíes de nadie, es que no tenemos que fiarnos de nadie.
De nadie es de nadie. Si los mismos padres hacen daño a los hijos, hay mujeres que también abusan a sus hijos, no solo los hombres. Hay mujeres también malas. Entonces, si los mismos padres que los engendran y las madres que los dan a luz son son malos, imagínate personas que no tienen nada que ver.
O sea, nada. Nada, porque uno tiene que ser, yo siempre estoy orando, Espíritu Santo, muéstrame qué quiere dañar a mi sobrino o quién quiere dañar a mi sobrino.
Porque tenemos de esto se mueve. Y ya no te hablo solo de los niños, de mujeres también, de, o sea, no te fíes de nadie. No hagas lazo con nadie. Aunque lo veas cantando, aunque lo veas echando fuera demonios, aunque lo veas allá profetizando.
Recuerda lo que dice la Biblia, que muchos le van a decir, Señor, Señor, y el Señor les va a decir, yo no los conozco, hacedores de maldad. Entonces, el que va a mostrar el corazón es el Señor. Es el Señor. Ay, no, que que viene el hermanito o la hermanita y me dicen, ay, préstenme su niño. Le pasó a Alex Campos, bueno, este hombre no está no era no estaba en la iglesia, bueno, no sé.
Pero él vendía en un carrito fuera de la del lugar donde ellos se reunían, el testimonio de Alex Campos, quien canta eh al taller del maestro y bueno, muchas alabanzas más. Era un niño y empezó a ir a la iglesia con su madre. Y había un vendedor fuera de la de la de ese lugar donde se reunían, un de esos que venden, creo que eran empanadas o bueno, comida. Y empezó a hacerse a coger la amistad de la señora.
Y por eso yo digo, yo no sé qué pasa con los padres. Yo no sé qué pasa. Yo no sé si les cae un velo, si, no lo sé, o sea, es que yo no lo sé o cómo la artimaña del diablo. O sea, yo yo yo eso sí bendigo a mi madre. Y si yo tuviera que volver a escoger una madre, yo escogería la mía. Mi madre con nosotros nada, o sea, ir a casas de otras personas, nada. O sea, nada.
Con nuestros propios tíos, con mi madre y tenía una tía que partió hace muchos años con el Señor y yo como me crié con un padrastro desde desde que tenía un añito, pues al que yo le digo papá es mi padrastro. Y y me acuerdo de mi tía, o sea, y yo iba donde mi tía y mi tía me cogía a solas y me empezaba a preguntar cosas.
O sea, ella empezaba a a preguntarme porque a ver si me si pasaba algo en mi casa con con este hombre que que es mi padre, mi padrastro. Y me acuerdo que mi tía decía, te golpea, te hace te hace cosas que no tiene que hacer contigo. Yo le decía, no, tía, no. Y mi tía apenas decía que ni se le ocurra porque lo mato y me voy a la cárcel. O sea, mi tía era tremenda. Mi madre también, o sea, mi madre
Mi madre se iba a trabajar a las 5 de la mañana porque ella trabajaba en de conserje en la universidad, en una de las universidades de Cali. O de bueno, sí, conserjes, ahí con otras mantenían la universidad y todo eso. Limpia y todo y y mi madre muchas veces se devolvía. Con la intención de a ver qué pasaba.
Entonces, yo no sé qué pasa. Y este hombre le dice a la mamá de Alex Campos que deje ir ese niño, ese creo que tendría qué, 12 años. Ay, que lo deje ir a que le ayude a hacer las las empanadas y a dormir allá en su casa. Y esta mujer deja ir su hijo. Y este hombre empezó a abusar de Alex Campos, un niño de 12 años.
Entonces, imagínate, y yo ahí digo, pero qué qué qué es lo que cae en los padres para que hagan esas cosas. O sea, terrible. Ya dejarlo ir donde unos tíos, donde un abuelo, tiene uno que estar al loro. Imagínate ahora con gente extraña, o sea, terrible. Terrible, o sea,
Entonces, tengamos cuidado porque ni siquiera entre nosotros hay seguridad. La seguridad viene de Cristo, la seguridad viene de Dios. Y nosotros tenemos que estar muy pendientes de nosotros y de los nuestros.
Los niños hoy hoy en día no se deben dejar en manos de nadie, de nadie, de nadie, de nadie. Y si lo y si alguien lo lo coge en brazos o alguien, tú estar allí.
Porque mira todo lo que lo que se mueve. Versículo 2. Y os habéis vuelto arrogantes, ¿no deberías más bien lamentarlo y haber quitado de en medio de vosotros al que cometió tal acción? El apóstol estaba usando un lenguaje enérgico, es que estaba tratando con un pecado doloroso. Los creyentes de la iglesia lo estaban aceptando, lo estaban consintiendo sin hacer nada al respecto. Imagínate.
Imagínate que eso pase y que tú te des cuenta que el lugar que estás pastoreando por la gracia de Dios se están acostando con las madrastras, con los padrastros, entre hermanos, los padres abusando de los hijos. Y como dice aquí, acepten esas cosas, o sea, es que eso es terrible. O que se acepte que el llamado pastor esté abusando o de las mujeres o de los niños.
Porque esos casos se han oído y se seguirán oyendo hasta que Cristo venga. Entonces, que Dios nos ayude y nos libre. Ahora muchos dirán, no, pues es que ese no es pastor, lo estamos viendo. Elí era sacerdote, sus hijos eran sacerdotes y sin embargo eran unos impíos. Los hijos de Elí se acostaban en el templo con las mujeres que iban allí a ofrendarle al Señor. Imagínate.
Entonces, terrible. Terrible. Son gente que han dado lugar al diablo para hacer lo malo delante de Dios, que el Señor nos libre, que el Señor nos guarde y que el Señor nos ayude a no ser impíos, sino a ser gente santa, íntegra y rendida al Espíritu Santo.
Tremendo, tremendo. Mucho cuidado con lo que permites y con lo que aceptas que sabes que no es de Dios. Versículos 3 al 5. Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, como si estuviera presente, he juzgado ya al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reuníos vosotros y mi espíritu con el poder de nuestro Señor Jesucristo.
El tal sea entregado a Satanás para que se destruya lo que es humano, su cuerpo, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. Lo que el apóstol Pablo estaba diciendo en realidad es que ellos debían reunirse y que si este creyente no abandonaba ese pecado, entonces ellos lo deberían entregar a Satanás. Ahora, eso es algo tremendo. Alguien quizás pueda decir, ¿está diciendo eso en serio? Bueno, estimado amigo, no lo digo yo, es Pablo el que lo estaba diciendo y aparentemente sí lo estaba diciendo en serio.
Y eso es algo que la palabra de Dios nos enseña. ¿Sabía usted que en el que el antiguo patriarca Job había sido entregado a Satanás? Satanás se presentó ante el Señor, se quejó de que el Señor no le permitía tocar a Job y fue como si Satanás le hubiera dicho al Señor, me dice lo bueno que es él, pero si tú me permites tocarlo, yo te demostraría si él es realmente bueno y permanece fiel a ti. Ya verás cómo te maldecirá. Así el Señor le concedió a Satanás permiso para probar a Job con la importante limitación de que no podría arrebatarle la vida. Ahora, es algo estimulante, reconfortante el pensar que hoy Satanás no puede tocar a un hijo de Dios a no ser que Dios mismo lo permita. Y así él lo permite y si él lo permite es por alguna razón. Luego usted también recordará que el Señor Jesucristo le dijo al apóstol Pedro que Satanás lo había reclamado para zarandearlo como al trigo. Y el Señor Jesús
permitió que Satanás le hiciera eso a Pedro. Este fue entonces entregado a Satanás y esa noche él traicionó al Señor negando conocerle. Lo que él hizo fue algo muy cobarde que no recuerda la forma de actuar de Judas Iscariote. Sin embargo, podemos apreciar que Pedro se despreció a sí mismo y se detestó por lo que había hecho y le enseñó cuán débil era. Y Dios usó esa experiencia para producir la clase de persona que se pondría en pie y predicaría el extraordinario sermón que predicó Pedro en el día de Pentecostés. Si usted recordará también que Pablo le dijo al muy al muy interesante, algo muy interesante a Timoteo en su primera epístola a Timoteo, capítulo 1, versículo 20, hablando de los que habían fracasado en su fe, le dijo, "Entre ellos están Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar." Aquí tenemos a dos creyentes profesantes. Ellos estaban ofendiendo a Dios con sus palabras y Pablo dijo literalmente que los había entregado a Satanás. Ahora, deseamos aclarar aquí que reconocemos el peligro de que nuestros sentimientos y emociones se impliquen en situaciones como esta y existe también el peligro del fanatismo que algunas personas puedan mostrar. Hay que reconocer que hay personas hoy que están causando un daño real a la causa de Cristo y creemos que creyentes en estado de madurez espiritual deben orar para que Dios actúe para que esas personas no continúen perjudicando a la iglesia, que es el cuerpo de Cristo, con el propósito de que sean probadas y pasen por experiencias que les acerquen y restauren a una relación de comunión y compañerismo con Dios, si es que son verdaderos creyentes. Y en caso contrario, que por medio de las pruebas se revele el hecho de que no son en absoluto cristianos genuinos. Si, pero si son, pero si son creyentes saldrán de la prueba como una posición bien definida y puros para Dios y el Señor Jesucristo. Creo que en situaciones de gravedad, un creyente que ejerce autoridad espiritual, un siervo de Dios puede expresar esa oración pidiendo que Dios intervenga a favor de la iglesia. Versículo 6. No es buena vuestra jactancia. ¿Acaso no sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? ¿Sabe usted, querido amigo, lo que estaba haciendo la iglesia de Corinto en esa época? Al mismo tiempo en que ellos estaban cerrando sus ojos y aceptando esa situación en su propia congregación, aprobando este pecado por medio de su silencio, en vez de enfrentarse con él, no tratando directamente con ese pecado, se jactaban de los misioneros que enviaban a otros lugares y también se jactaban de que seguían fielmente las enseñanzas de la Biblia y de que ganaban a personas para Cristo. ¡Qué hipócritas, verdad! También hoy muchas personas piensan que el estar ocupadas en el servicio cristiano cubre una multitud de pecados. Pablo les dijo que su orgullo estaba mal. ¿No sabían acaso que solo un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Y en la Biblia la levadura nunca fue un símbolo del Evangelio, por el contrario, representa siempre el principio del mal, lo cual es bien evidente en este caso acerca del cual acabamos de leer. Tremendo, ¿verdad? Juan 8:32 dice, "Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres." Por eso debemos siempre predicar a Cristo, quien es la verdad, el camino y la vida. Tremendo. Tremendo, amados. Un poco de levadura leuda toda la masa, toda. Y es así, ¿verdad? Y es así a los que nos gusta, bueno, yo tuve un tiempo ya, ya, bueno, por tanto trabajo, eh, ahora, ahora estoy más en casa, gloria a Dios. Dios me ha dado un un empleo maravilloso y y paso más tiempo en casa, pero ahora que tengo tiempo, pues, eh, necesito volver a a a motivarme para para hacer pastelería y para hacer pan, ¿verdad? Yo, eh, estuve muy motivada porque mi hermana Jimena, que vive en Colombia, pues ella, ella es pastelera, repostera. Y entonces, pues con ella practicaba mucho y luego acá, pues, eh, empecé a practicar, he hecho pan, o sea, panes así, panecillos y de verdad que quedan bien y todo y y bueno, todo lo que uno se propone a hacerlo hace con la ayuda del Señor. Y es verdad, o sea, eh, a mí me gusta hacer los roscones para para el Día de Reyes. Eh, y los hago grandes. Y es verdad, 20 gramitos de levadura te leudan hasta 800 o 1000 gramos eh, de de harina. O sea, un montón de harina. 20 gramitos de levadura y tú dices, "Wow." Entonces, imagínate, un poco de levadura, ¿verdad? Como dice también la palabra de Dios en Eclesiastés que una mosca muerta hace perder el perfume del perfumista. Entonces, no debemos dar lugar al diablo. No debemos permitir absolutamente nada. También tenemos el ejemplo de de esa pequeña pelusita que cae en el ojo. Tremendo, ¿verdad? Cómo fastidia, cómo, entonces, así, así empieza el pecado. El pecado no es algo grande, no. Empieza con pequeñas cositas. Y no debemos darle lugar. Versículo 7. Limpiaos pues de la vieja levadura para que seáis nueva masa como lo sois sin levadura, porque nuestra Pascua que es Cristo ya fue sacrificada por por nosotros. Amén. Tenemos que limpiar la levadura. Es símbolo de pecado. ¿Verdad? Entonces, debemos ser limpiados de esa levadura, de esa vieja levadura. ¿Y quién nos limpia? La sangre de Cristo. ¿Quién nos hace nueva masa? Cristo. Sin levadura. ¿Verdad? Porque nuestra Pascua es Cristo Jesús. ¿Verdad? Esa levadura es el mal. Versículo 8. Así que celebremos la fiesta no con la vieja levadura ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con pan sin levadura de sinceridad y de verdad, ¿verdad? Eh, ¿sabes? Eh, el Espíritu Santo siempre habla con lo que conocemos. Y el pueblo judío sabemos que ellos no comen pan leudado. Ellos comen pan sin leudar. Y así nos habla aquí la palabra de Dios que quiere de con nosotros. No quiere que estemos leudados de malicia y de maldad, sino que seamos una masa limpia, la cual el Señor puede poner en la mesa y trabajar con nosotros y darnos él el volumen que necesitamos para crecer por el poder del Espíritu Santo. No necesitamos la levadura de este mundo para crecer. Necesitamos al Espíritu Santo para que él sea quien nos haga crecer en el conocimiento de Jesús. Gloria al Señor. Gloria a Jesús. Toda levadura del mundo en nuestra vida sea destruida en el nombre de Jesús. Y seamos llenos del espíritu del Señor. Versículos 9 al 11. Os he escrito por carta que no anduvierais en compañía de personas inmorales. No me refiero a la gente inmoral de este mundo ni a todos los avaros, ladrones o idólatras, pues en tal caso tendríamos que salir del mundo. Más bien os escribí para que no anduvierais en compañía de ninguno que llamándose hermano sea una persona inmoral, avaro, idólatra, difamador, borracho o estafador. Con él ni siquiera comáis. O sea, no, es verdad, no nos está hablando del mundo. Porque si no tendríamos que salir del mundo, porque el mundo está lleno de ladrones, estafadores, está lleno de gente inmoral, está lleno de de de de de de de levadura. Pero lo terrible es dentro de la iglesia. Con aquellos que se llaman hermanos, que los oyes alabando al Señor, oyendo prédicas, hablando del Señor, y sin embargo andan en fornicaciones, en lesbianismo, homosexualismo, en toda clase de inmoralidad sexual, emborrachándose, haciéndose haciendo todo lo malo. Siendo idólatras. Con ellos ni siquiera comáis. Lo dice la palabra, hermanos. Aparte, ah, hay un rechazo dentro de nosotros. Porque como dice la Biblia, ¿qué comunión hay o qué comunión tiene la luz con las tinieblas? Porque una persona que se llama hermano, hermana, y anda en todas estas inmundicias, está en tinieblas. No puedes decir que el espíritu de Dios mora en ellos. Porque el espíritu de Dios no es un idólatra ni un borracho, no es un inmoral, no es un difamador, no, nada que ver. Entonces, hay un rechazo. Te molesta. No tienes nada que compartir con esa persona porque porque lo que hay en ella es tinieblas. Entonces, es algo, es algo que que no es que tú lo lo provoques, no, es que el espíritu de Dios que hay en ti, que es santo, no puede habitar en compañía de gente que está haciendo todas estas cosas. Pero ya no naturales, sin conversos, sino gente que se para en un púlpito, que canta, que predica, que le enseña a los niños, que que quizás también enseña a mujeres, que que está metido ahí sirviendo, pero que anda en todas estas inmundicias, imagínate. Por eso me acuerdo que escuchaba a un pastor o hace mucho tiempo y él decía, "Mira, cómprate un ordenador y pon música directamente de YouTube en la congregación para alabar al Señor. Pero no tengas prisa de subir a nadie en el púlpito sin saber de parte de Dios que esa persona vive una vida en santidad, vive una vida íntegra. Tiene debilidades, sí, pero las rinde a los pies de Cristo." No es lo mismo ser una persona enojona, regañona, a ser una persona idólatra, fornicaria, que anda en lesbianismo, en todas esas inmundicias, o sea, nada que ver. Ni siquiera comáis con ella, dice el Señor. Tenemos que cuidarnos, aparte porque un poco de levadura, ¿qué? Leuda toda la masa. El mundo dice, "Dime con quién andas y te diré quién eres." Si si uno anda todo el día con un con una chismosa, terminará siendo una chismosa o una envidiosa o un borracho. ¿Por qué? Porque con lo que tú te comunicas es con lo que tú te vas a identificar. ¿Verdad? Aparte la Biblia dice, "Ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca." Chismes, murmuraciones, quejas. Entonces, tremendo, ¿verdad? Tremendo. Versículos 12 y 13. Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? A los que están fuera, Dios los juzgará. Quitad pues a ese perverso de entre vosotros. Imagínate. Pablo dijo que no estaba juzgando a la gente que se encontraba fuera de la iglesia. Ese no era asunto suyo. Su tarea era juzgar a los miembros de la iglesia. Dios juzgaría a los
de de afuera. La responsabilidad de la iglesia era juzgar el mal dentro de la comunidad cristiana. Ahora, uno se pregunta, ¿cómo terminó este problema en Corinto? Para encontrar la respuesta y saber qué sucedió, debemos dirigirnos a la segunda carta a los Corintios, capítulo 2, versículos 4 al 8, donde Pablo dijo, "Por la mucha tribulación y angustia del corazón, os escribo con muchas lágrimas, no para que fuerais entristecidos, sino para que supierais cuán grande es el amor que os tengo. Si alguno me ha causado tristeza, no me la ha causado a mí solo, sino en cierto modo, por no exagerar, a todos vosotros. Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos, así que al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle para que no sea consumido por demasiada tristeza, por lo cual os ruego que confirméis el amor hacia él."
O sea, que este hombre se arrepintió profundamente cuando Pablo indicó lo que tenían que hacer al escribir su carta anterior y creemos que es necesario mucho valor en el día de hoy en la comunidad cristiana y una actitud de compromiso. El señalar lo que es pecado y creemos que cada cual, cada cuan y creemos que cuando se actúa de esta manera, la persona que está viviendo bajo el control del pecado lo confesará como este hombre de Corinto y como también lo hizo David, se arrepentirá y cambiará su conducta. La segunda carta a Corintios, capítulo 7, versículo 12, dijo el apóstol Pablo, "Así que aunque os escribí, no fue por causa del que cometió el agravio, ni por causa del que lo padeció, sino para que se os hiciera evidente la preocupación que tenemos por vosotros delante del Señor." Tremendo, ¿verdad?
Hay una
hay una, ah,
hay un jingle o un
o una publicidad
en la radio Renacer que dice
que
a ver si me acuerdo.
Que
Ay, bueno, ya no me acuerdo, pero habla del arrepentimiento, ¿no?
Que el arrepentimiento no es, ay,
bueno, que el arrepentimiento es un cambio de actitud.
Porque hay gente que dice, "Sí, yo sé que está mal, yo sé que" y Dios le muestra y Dios le habla, pero sigue, sigue, o sea,
entonces, hay que hay que cambiar de actitud.
La otra vez estaba hablando con mi hermana y y entonces ella decía, "Ay, es que uno no debe juzgar, sino orar." Y yo le digo, "A ver,
Sí, hay que orar.
Pero nadie cambia solo por la oración.
La gente tiene que tomar una decisión.
Yo no puedo estar orando por una persona con una perversión sexual
y creer que esa persona va a cambiar solo porque yo oro, no. Esa persona
va a tener la oportunidad por las oraciones de que el Espíritu Santo le hable, pero esa persona tiene que tomar una decisión.
Esa persona tiene que dejar esa perversión sexual, llámese como se llame, o ese pecado,
y tomar otra dirección.
O sea,
los que estamos en el Señor, yo siempre lo digo.
O sea, nosotros tenemos que reconocer que necesitamos del Señor, que somos gente con debilidades,
que somos gente viviendo en un cuerpo carnal,
pecaminoso, porque este cuerpo
va a ser destruido cuando Cristo venga o cuando seamos llevados al Señor por un un cuerpo nuevo para la eternidad.
Que todos los días hay que morir a nosotros mismos.
Entonces, como nosotros sabemos eso en nosotros, sabemos de dónde nos sacó el Señor,
pues andamos con cuidado y nos cuidamos.
¿Verdad?
Yo fui muy enamorada, o sea,
muy enamorada de
y y y y y y
y tenía siempre
chicos enamorándome.
En la universidad, en el colegio,
en mi trabajo,
pero
cuando yo veía
el peligro,
yo era como que, uf, me ponía una coraza.
Y decía, "No."
Porque es bonito que te digan
cosas bonitas, valga la redundancia.
Que alguien empieza a a a prestarte atención y a y a interesarse por ti.
Pero hay un peligro muy grande
que empiezas a darle lugar a tus emociones y a tu carne.
Entonces, tenemos que protegernos, como al que le gusta el dinero, como al que le gusta tantas cosas que uno sabe que si pierde el control, te llevan a hacer lo malo delante de Dios.
Entonces, yo, por ejemplo, yo no quedo a solas con ningún hombre, ni aunque sea pastor, ni aunque sea casado, nada.
Como si no es persona cristiana tampoco.
Porque el diablo anda como león rugiente.
Entonces, yo a veces voy por la calle, es cuando
veo la mirada de de de alguno, entonces yo rápidamente cambio de
de dirección o o de acción.
Porque a lo que siempre le he tenido miedo yo,
es a que Satanás sea mi suegro. Le he tenido terror.
Porque Satanás
hace que te corten la cabeza, mujer.
Y dentro de la iglesia, si tú no eres direccionada por Dios, Satanás puede llegar a ser tu suegro, aún estando en la iglesia.
Entonces, como yo quiero que mi suegro sea Dios, yo he esperado en Dios.
Hasta que Dios me dijo, "Deja eso y ocúpate de servirme, que yo me yo te cuido." Entonces,
cuando viene una necesidad de, "Señor, me siento sola." Ahí mismo oro y clamo, digo, "Señor, tú eres mi marido, mi hacedor, mi padre, mi todo. Tú me creaste
y tú eres quien cuida de mí." Y entonces se van todas esas mariposas.
Y te hablo de eso como de cualquier otra cosa, porque no solo es de eso.
Nos gusta el dinero, nos gusta la buena vida, nos gusta,
pero no podemos dejar que eso nos controle.
No podemos dejar que eso nos controle. Y más cuando sabemos el llamado que tenemos. Y y y y yo, por ejemplo, sé el llamado que tengo de Dios y yo y yo me quedo
bastante
me quedo bastante, eh,
estupefacta o o alucinada, bueno, no sé cómo sería la palabra correcta.
Cuando yo veo hacia dónde Dios me me ha llevado, me lleva y me llevará, digo, "Señor, vale la pena
vivir para ti, Señor. Vale la pena, Señor."
Y ahora con este ministerio ya
en en mis hombros y y de la grandeza de este ministerio, porque
porque sé que este ministerio está alcanzando almas para el Señor,
veo el peso de la gloria de Dios y digo, "No quiero que nada me haga perder ese peso de gloria."
Porque veo cómo Dios me respalda.
Cómo donde yo trabajo o donde yo esté,
Dios me dice, "Eres un líder.
Eres una mujer para grandes cosas."
Dios hace que te respeten, Dios hace que
que vean en ti la diferencia.
Y vale la pena, te lo digo, vale la pena.
Vale la pena.
Cuando te pasas las madrugadas orando, las noches orando,
cuando estás cansado, fatigado y sin embargo,
vienes y predicas la palabra.
Y ves y dices, "Vale la pena."
Vale la pena
ser usado para ganar uno más para Cristo.
Así que yo no sé tú, pero yo anhelo que
que mi último aliento
lo dé deseando ganar uno más para Cristo.
Locutora: Bueno, gloria a Dios, así es que nuestra vida sea una vida llena de ese propósito eterno de Dios, que es ser ganadores de almas. Ganar cada día uno más para Cristo, uno más para el reino de los cielos. Así que bueno, gloria a Dios, así llegamos al final de este poderoso tiempo de refrigerio espiritual, recordándote que tú y yo nos escuchamos mañana, 5 de la mañana. Buenos días, Espíritu Santo. Medita en la palabra de Dios, eh, siervo, sierva de Dios, reflexiona en todo lo que estás haciendo para el Señor, cómo lo estás haciendo y pide que el Espíritu Santo siga siendo tu maestro y tu guía. Que Dios te bendiga, que Dios te guarde. Shalom.
[Música]
Locutora: Señor.
Locutora: Señor.
[Música]
Locutora: a mi Dios.
Locutora: Y esa buscaré.
[Música]
Locutora: ¿Lo crees? ¿Crees que Jesús es tu fortaleza? Cántalo conmigo.
[Música]
Locutora: Pues una cosa yo he demandado a mi Dios y esa buscaré.


